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domingo, 13 de junio de 2021

Brecha Social. Papelones que distraen… @dealgunamaneraok...

 Brecha Social. Papelones que distraen…


“Kid Trababollos”. Dibujo: Pablo Temes.

El Presidente debe pensar seriamente en las cosas que dice, desterrar su soberbia y dejarse ayudar. 



Dejamos atrás una semana cargada de significación política y de sucesos marcados por la crítica situación económica y social. El informe de la Universidad Católica Argentina –como preámbulo a la colecta anual de Cáritas–, la presencia de los principales laboratorios productores de vacunas en el Congreso, la reunión de la mesa nacional de Juntos por el Cambio y el disparatado discurso presidencial que despertó la indignación de muchos países latinoamericanos. Vamos por partes. 

 

© Escrito por Nelson Castro el sábado 12/06/2021 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.

 

El informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina producido por la UCA es una bofetada para toda la dirigencia política de la Argentina. Allí se muestra que durante 2020 aumentó la brecha social, con una pobreza multidimensional del 44,2% que, en el conurbano bonaerense, crece hasta el 54,3% y presenta graves deficiencias con carencias de todo tipo. La prohibición de clases presenciales ahondó la diferencia de capacitación entre los diferentes estratos sociales con otro saldo trágico: apenas el 29,8% de los menores de 17 años participó el año pasado de clases por plataformas virtuales como Zoom. Aun en este contexto, al Gobierno se lo ve encaprichado en su propia agenda, con prioridades que están muy lejos de las de la gente común y creído de que con echarle la culpa de todo a Macri alcanza. 

 

Finalmente, los laboratorios que concurrieron al Congreso no agregaron mucho más de lo que se sabía. La Argentina no tendrá la vacuna de Pfizer. Desde el Frente de Todos aseguraron que no se modificará la ley de vacunas. La diputada oficialista Mara Brawer aseguró que “hoy no necesitamos la vacuna de Pfizer”. La diputada debería tener claro que los más de 83 mil fallecidos son el saldo de la improvisación y que si ese inoculante hubiese llegado en tiempo y forma, se habrían salvado muchas vidas. Que Dios y la Patria se lo demanden. 

 

Al Gobierno se lo ve encaprichado en su propia agenda, con prioridades que están muy lejos de las de la gente común y creído de que con echarle la culpa de todo a Macri alcanza.

 

El problema de los discursos desafortunados es que, casi siempre, dejan heridos en el camino. No importa si para recorrerlo uno llegó en barco y otro en bicicleta. El Presidente debe pensar seriamente en las cosas que dice, desterrar su soberbia y dejarse ayudar. “Sigue igual que siempre. No escucha y si escucha, hace lo que quiere. Está convencido de que es un gran orador y que necesita ser disruptivo y desacartonado para llegar a toda la gente. Pasó lo que tenía que pasar". Desde hace mucho tiempo circula entre sus asesores el comentario malicioso pero acertado que sostiene que “Alberto debería entender que la comunicación política es una ciencia”, aseguran en la Rosada y agregan: “Pedirle a Victoria Donda que califique sus dichos es un pase de factura para el otro lado de la coalición. Donda debería haberse ido hace mucho”.
 
Internas en JXC. 

 

La reunión de la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio tuvo a Mauricio Macri como gran ausente pero contó con la presencia del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la ex gobernadora María Eugenia Vidal, el auditor general Miguel Ángel Pichetto, la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, los senadores Martín Lousteau, Humberto Schiavoni y Luis Naidenoff; los diputados Mario Negri, Juan Manuel López y Maximiliano Ferraro. Se habló de fortalecer la unidad, ampliar la coalición y establecer las reglas del grupo de cara a las primarias. “Se definió algo que, a la vista de un lector desprevenido, parece un detalle mínimo que, sin embargo, puede ser determinante para la ingeniería electoral de las PASO. Me refiero a la utilización del sistema D’Hont para definir bancas y candidatos.  Es central porque eso incentivará la participación de sectores que hoy no forman parte del espacio”, destacó un participante.

 

Más allá del encuentro, la semana dejó dos fotos que tuvieron a Lousteau y a Rodríguez Larreta como protagonistas. En la primera, recibieron en Uspallata al intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, un radical joven que desafió a Mario Negri en la interna; y en la segunda, que tuvo lugar el jueves, desayunaron con Maximiliano Pullaro, referente radical de Santa Fe que fue ministro del gobernador Lifchitz y hoy lidera un importante grupo de intendentes y legisladores que forman parte del Frente Progresista provincial.


 

La apertura es la nueva regla para los moderados. Entre los halcones y palomas del frente opositor, las aguas siguen agitadas. Rodríguez Larreta resiste la candidatura de Patricia Bullrich a ocupar el primer lugar en la lista de diputados de la Ciudad porque, en la práctica, significaría teñir su perfil dialoguista hacia posiciones mucho más extremas y renunciar a elegir candidato en su propio distrito. “Hay una mezcla de estrategia y orgullo. Justo cuando empieza a diferenciarse de Maurico no puede aceptar que le plante a Patricia si su preferida es María Eugenia”, aseguran en el entorno del jefe de Gobierno.

 

Del otro lado de la General Paz la disputa es entre Diego Santilli y el intendente de Vicente López, Jorge Macri. Este último “no quiere que los porteños le marquen la cancha y menos con una figura que puede tener proyección provincial de cara a 2023”. Así las cosas, una parte de la estrategia será consensuada y la gran mayoría de las listas se definirá en las PASO. Larretistas y macristas no le temen a esa instancia electoral. Es más, la necesitan imperiosamente para disipar las tensiones internas de la coalición. 

 

Las contradicciones de Kicillof. 

 

Hubo sorpresa en la Casa Rosada cuando el gobernador de la provincia de Buenos Aires anunció el regreso de la presencialidad escolar. Qué motivó el cambio copernicano de Kicillof? La respuesta es muy simple: las encuestas que muestran el creciente descontento reinante en el Conurbano como producto de la catastrófica situación socioeconómica que allí se vive a causa de la interminable cuarentena. 

 

Es un dato que preocupa mucho a Cristina Fernández de Kirchner, quien, por lo tanto, le ordenó al gobernador dar por finalizada la etapa sanitaria de su gestión. Por haber implementado la presencialidad, desde el oficialismo trataron a Rodríguez Larreta de asesino. 

 

¿Y ahora, qué dirán? Es la esencia del kirchnerismo: un día dicen una cosa y, al siguiente y con total descaro, otra exactamente opuesta.   

 

Producción periodística: Santiago Serra.






viernes, 13 de abril de 2018

TV y Política Lascivas… @dealgunamanera…

Trivago argento…

¿Mesaza?. Jaitt hizo palidecer a Mirtha, la mayor celebridad mediática local, en cuyo programa vociferó su mensaje indecente con una velocidad de anfetamina. Fotografía: Cedoc Perfil

El monólogo de una aventurera que suma a sus ingresos lo que alguien le paga como espía, se convirtió en una novela seria.

© Escrito por Beatriz Sarlo el domingo 08/04/2018 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

La información nos llegó antes de que la Argentina pasara unos días en el lupanar de las denuncias sobre pedofilia. Un gran diario le dio su más importante titular en tapa: la Semana Santa fue una fiesta con récord de turistas y de ventas, como nunca se había visto antes. Otro gran matutino, usando la discreción, que no es un rasgo menor en el periodismo, también puso la noticia en tapa, pero en el ángulo inferior y con una medida más modesta. Igualmente, usó la palabra “récord”.

Tres días después, el monólogo de una aventurera que suma a sus ingresos lo que alguien le paga como espía, se convirtió en una novela seria. Ni Coppola, tan acostumbrado a aguas profundas, pudo soportar el río de inmundicias y acusaciones sin pruebas que inundó el programa más antiguo de la televisión argentina. Relatos podridos de actos podridos (para citar a Bukowski). Televisión lasciva.

La política es liviana y los vientos que soplan en la esfera mediática y las redes no ofrecen al público condiciones razonables para que los problemas y sus eventuales soluciones se vuelvan más interesantes que la última aparición de una mujer que enmudeció a la histórica anfitriona de las mesas donde se come y se conversa. Esa aventurera, que se siente muy protegida, hizo palidecer a la mayor celebridad mediática local, en cuyo programa vociferó su mensaje indecente con una velocidad de anfetamina.

Pero no olvidemos esos millones de turistas de Semana Santa, porque nos dan pretexto suficiente para encender las bengalas de un festejo. Mientras tanto, las encuestas indican que quienes responden a ellas hoy confían más en los denostados sindicalistas que en los jueces. Con la bancarrota del sistema judicial federal (el de las grandes causas de Comodoro Py), los tres poderes de la institucionalidad han perdido una pata del trípode republicano.

Todos los días, un motivo de indignación: Cristóbal López, los canjes de pasajes de los diputados y senadores, los abusos sexuales que tuvieron (o tienen) como sede clubes históricos. Nadie debe extrañarse si el icónico taxista, el pequeño comerciante o el vecino jubilado dicen: “No le creo a nadie”. La democracia no es solo un pacto institucional. Es un pacto de confianza. En la Argentina se rompieron ambos pactos. “Que se vayan todos” acecha, aunque no toque hoy al gobierno de Macri. Toca, en cambio, la indispensable buena fe que se establece como base de las relaciones sociales, cuando no se quiere ni la guerra, ni el engaño, ni la mentira, ni la prostituida irresponsabilidad.

Elisa Carrió, la más teatral denunciante, dice: “Al ministro X lo considero un poste político” y revela que le mintieron sus colegas de Cambiemos, Ernesto Sanz y Gil Lavedra. La desmantelada UCR sigue imaginando, con inigualable tenacidad, un destino electoral en los puestos premium de la boleta para las elecciones del 2019. No hay signos de que lo logre. Pero piensa, con cierta razón, que el regalo ofrendado al PRO en la convención de Gualeguaychú para que Macri ganara las elecciones de 2015, todavía no recibió un equitativo pago compensatorio.

El Presidente no es responsable de todo. Pero, si quiso ser presidente, antes debió tener alguna idea fuerza para encarar los problemas. En campaña, Macri expresó el deseo de que los argentinos fueran felices y lo repite cuando circula por barrios y pueblos. La palabra felicidad no es banal. El uso macrista es banal: ¿qué felicidad? ¿Qué caminos para alcanzarla?

En plena interpelación parlamentaria, el ministro Caputo tuvo tiempo para mandar un papelito pidiendo consideración por sus hijas, que también tienen derecho a la felicidad. ¿Torpeza, estupidez o cinismo dulcificado con emoticones?

¿Cómo van a ser felices los pobres y los indigentes? Bajaron unos puntos según los datos del Indec que calentaron el corazón del Gobierno. Pero siguen siendo más de 13 millones. Hay muy poco para celebrar cuando dos millones de personas viajan para honrar la Semana Santa, y están mal alimentados millones de chicos, cuyas precarias escuelas no han podido resolver el conflicto entre Estado y sindicalismo. ¿Cómo van a ser felices tres de cada cuatro chicos que viven en condiciones de privación? ¿Cuánto tiempo falta para que este país deje de ser una ofensa a la ética?

Recomiendo un paseo hasta la Usina del Arte, en la Boca. Allí, una instalación de Eduardo Basualdo se llama “La cabeza de Goliat”. Una enorme piedra negra ocupa el espacio del segundo piso, y cuelga, como una amenaza, sobre las cabezas de los visitantes. La  ambientación musical de Nicolás Varchausky no busca la espectacularidad. Es un continuo sonoro que envuelve a quienes miran, asombrados, la piedra gigantesca. Esa cabeza de Goliat no es la que definió Martínez Estrada en su libro famoso. Su cerebro es otro: el de una sociedad cuyos integrantes están separados por una fractura que no es política sino social. La Argentina fue un país relativamente integrado. Hoy son dos repúblicas: la de los que viajan y la de los que sufren la pobreza.

Por suerte, se dirá, los que viajan le dan un poco de trabajo a una fracción de los que no viajan. Difícil identificarse con ese ideal de Trivago argento.


domingo, 14 de enero de 2018

"Honorables garchas"… @dealgunamanera...

Honorables garchas…


En el origen, “oligarca” era un tipo de clase alta considerado un “chupasangre” de trabajadores. Con el tiempo, “garca” se popularizó como una voz del lunfardo que califica sin reparos a todo canalla, traidor, falso, estafador o miserable probado en los hechos. De tal modo que, en opinión de quienes lo conocen, permite advertir a otros sobre la amenaza que representa la cercanía del que vulgarmente se llama “un cagador”, Sin necesidad de explicar ni de entrar en detalles.

© Escrito por Carlos Ares el domingo 14/01/2018 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Con perdón de la mesa, también podríamos describir al “garca” común como “un tipo de mierda”, según otra de las acepciones habituales en ciertos bares. Es decir, alguien que sintetiza en su decir y hacer las más despreciables condiciones para las relaciones humanas, de acuerdo con normas y valores respetados como tales. No escritos, ni inscriptos en ninguna tabla de la ley, pero aceptados como fundantes de los intercambios sentimentales que se dan y se incorporan sin palabras en los barrios de la periferia. “Garca” es un anagrama y, a la vez, el “vesre”, el revés, de “cagar”.

En fin, demasiado palabrerío para decir lo que todos seguramente sabemos, hemos aprendido y sufrido al menos una vez en la vida: por más que te adviertan, lo sospeches o te avives a tiempo, un “garca” es un tipo que, tarde o temprano, te va a cagar. Y, contra toda prevención, lo logra. Al fin, te caga. Cada uno podría hacer ahora su propia lista de nombres. Nadie, nunca, se salvó de, al menos, un cagador.

Fue así que, en el trámite de pensar en tanto “garca”, apareció primero “una garcha”. ¿De qué otro modo calificarían ustedes a las “honorables” cámaras de diputados y senadores que acaban de renovar parte de sus miembros y se trenzaron de movida en una disputa feroz por los despachos, a la vez que defendían privilegios, colocaban asesores y justificaban la protección a los reclamados o condenados por la Justicia? Todo esto mientras se llenan la boca de medialunas, promesas, juramentos y se preguntan: “¿Qué más hay para mí?”.

Las cámaras funcionan como el convento para los bolsos de López. Son refugios seguros, siempre que todas las monjas reciban su parte. Hay una cantidad de “garcas” históricos que alguna vez fueron militantes comprometidos con alguna causa decente, pero que en el tránsito se fueron creyendo sus propias arengas, probaron las mieles del poder y quedaron pringados. Ahora les cuesta despegar los dedos de la caja, de los pasajes gratuitos, de los coches, de la guita pública. Una vez consumido ese ácido que te corroe el alma, nada vuelve a ser igual. El cerebro se convierte en una fábrica de producir excusas y echar culpas a otros sobre lo que debía ser y no fue, sobre lo que debe ser y no es. “La oposición”, “el gobierno”, “el imperialismo”, “los empresarios”, “la defensa de los trabajadores” (esta va sin “s”) y más, según a quien va dirigido el discurso. Justifican todo: la violencia, las chicanas, los arreglos, los negocios, los sobornos, las coimas.

Si los que escuchan en la intimidad de un asado son simpatizantes, ahí el “garca” confiesa: “Si no arreglás, te deja afuera”, “dan ganas de largar todo, pero hay que bancar por el proyecto”. Fue en uno de esos encuentros cercanos donde escuché contar su historia a un diputado nacional que –tomen nota– hace treinta años, ¡treinta años ya!, vive de la política. El relato era de tono “heroico”, como el de un ex combatiente de Malvinas en la primera línea de fuego. Egresado de la Universidad Católica (hombre de “la Iglesia”), siempre ocupó altos cargos –presidente de banco público, secretario de Estado, embajador y diputado, con Cafiero, con Menem, con Duhalde, con De la Rúa, en el Parlamento del Mercosur, con Massa y, ahora, con Macri, del que habla como si se le hubiera revelado el Mesías–.

Y ahí está, a salvo de las denuncias y procesos que le iniciaron, disfrutando “con un inmenso sacrificio”, de almuerzos y recursos. Sin pedir perdón, sin reconocer alguna responsabilidad en el fracaso. Esperando, convencido, que la Historia y la Patria le harán el debido reconocimiento cuando se comprenda todo lo que ha hecho por todos nosotros, el pueblo del llano que él nunca pisó. Los antecedentes de semejante infame les caben a varios, hagan sus propias listas. Nadie, nunca, en ningún Parlamento del mundo, se salvó de, al menos, un cagador. 

Fue entonces que pensé: en el caso de que el “garca” sea un funcionario, deberíamos describirlo como un “garcha”. Esto es un “garca” agravado por ser, además, un ruin e indigno servidor público. Si pertenece al Congreso, con el debido respeto a las cámaras, sería un “honorable garcha”. Esto es: el clásico “tipo de mierda” que, además, nos viola a todos en representación de nuestros derechos.



domingo, 19 de febrero de 2017

Caso del Correo Argentino. Tarde pero seguro… @dealgunamanera...

Tarde pero seguro…

Poner la cara. Dibujo: Pablo Temes.

Macri fue políticamente correcto pero demasiado lento de reacción. Sondeos.

© Escrito por Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Le llevó una semana a Mauricio Macri darse cuenta de que el arreglo entre el Estado y el Correo Argentino Sociedad Anónima (CASA) era un escándalo que lo comprometía seriamente. El manejo de un caso que genera un conflicto de intereses innegables –se trata, ni más ni menos, que de la empresa de la familia del Presidente– fue muy malo. La decisión de revocar lo actuado y de comunicarlo mediante una conferencia de prensa abierta a preguntas fue un acierto político. El episodio dejó al descubierto hechos sobre los que el jefe de Estado y su entorno deberían reflexionar seriamente. Aunque en público Macri los defiende, este tema ha dejado varios heridos en su equipo ministerial, entre los que figuran el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad. Fuera del núcleo duro del partido amarillo las objeciones ya han comenzado a tomar estado público.

El diputado de Cambiemos Mario Negri aseguró en declaraciones radiales que “los errores desgastan aunque es preferible corregirlos”. En el off the record el tono es aún más descarnado: “Más que la economía me preocupan los errores no forzados; hay buenas intenciones pero no se puede seguir por este camino” –aseguró un hombre de contacto fluido con intendentes y líderes territoriales–. Dentro del radicalismo están que vuelan. Al poco cariño que les genera a muchos la figura de Aguad, se suma la desazón por la falta de consulta y participación a la que el Gobierno los tiene acostumbrados.

La conferencia de prensa del Presidente dejó varios puntos para analizar que demuestran errores técnicos que se podrían haber evitado fácilmente. ¿Quién lo asesora? Judicialmente hablando es imposible volver a fojas cero porque no hay manera de comenzar todo el proceso nuevamente. En el entorno de la fiscalía señalan dos posibles alternativas: la primera –que desde el punto de vista técnico genera debate– podría ser retirar la conformidad y exigirle a la concursada que le pague más. La segunda es que, como el juez todavía no ha homologado el acuerdo, lo pactado se podría rectificar –señalan en tribunales buscando interpretar las palabras del Presidente–. Los críticos de la iniciativa advierten que las idas y vueltas no deben convertirse en un instrumento que, ante la aparente buena fe, sirva demorar la solución del conflicto para ganar tiempo en un año electoral.

La participación de la Auditoría General de la Nación (AGN) dejó al desnudo no sólo el desconocimiento de los mecanismos de funcionamiento de los órganos de control sino  también la falta de gestión política del Gobierno, defecto que parece agravarse en los últimos meses. 

Entre los desvelos del Gobierno están las elecciones legislativas de octubre próximo en las que, como siempre, la provincia de Buenos Aires es el terreno de las tensiones más acuciantes. A nivel país el fenómeno María Eugenia Vidal sigue picando en punta con una imagen positiva del 50%. Pero Vidal no puede ser candidata, por lo que el oficialismo busca aún al postulante ideal para el distrito más importante.

El futuro de Cristina Fernández de Kirchner continúa siendo una incógnita, aunque muchos dan por hecho que jugaría como cabeza de lista de legisladores por el kirchnerismo en el distrito bonaerense.  Si bien ése es el escenario preferido por el Gobierno (variante que le permitiría dividir al peronismo y apostar a la polarización entre “lo viejo” y “el cambio”) la definición sobre quiénes estarían encabezando las listas desató una verdadera rueda de pulseadas y especulaciones en el oficialismo.

Jorge Macri trabaja a destajo para ganarse el primer lugar en la lista para el Senado. Su principal problema es la desaprobación que su persona genera entre las mujeres fuertes de Cambiemos: Vidal le prometió que no influiría en sus planes, pero no termina de confiar en él; Elisa Carrió le bajó el pulgar hace tiempo y lo atacó públicamente por considerarlo un hombre poco transparente y con manejos espurios.

A su vez, la propia líder de la Coalición Cívica no cuenta con el aval total de la gobernadora bonaerense, que no ve con buenos ojos su exceso de personalismo. Mauricio Macri es pragmático; si la imagen de CFK continuara creciendo en el segundo y tercer cordón del Conurbano (hoy tiene picos del 42%), jugaría la carta más conservadora inclinando la balanza a favor de Carrió, aún “a riesgo de agigantar la figura de quien le ha dado más de un dolor de cabeza” –razona un dirigente de la provincia de Bs.As. En cambio, un triunfo de Carrió jugando en Diputados la alejaría de la polarización con Cristina y le permitiría al oficialismo capitalizar el logro de manera grupal.

El pasado martes, en Tucumán, el general César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani se presentó en sede judicial por la causa de la desaparición del soldado Alberto Agapito Ledo. Escueto y sin dar muchos detalles salió de allí airoso sin pensar en la posibilidad de quedar detenido. Pero la segunda vez en la misma semana que Milani visitó una sede judicial –en la provincia de La Rioja–, su destino fue otro.

El socio comercial de Guillermo Moreno en una cadena de pancherías y ex comandante en jefe del Ejército en los dos últimos años del kirchnerato, quedó detenido.

En sus últimas apariciones públicas el militar trató de desligar de su situación al kirchnerismo para no afectarlo políticamente, ya que, de confirmarse las imputaciones que pesan sobre él, marcarían tal vez la contradicción más grande del gobierno “Nacional y Popular”, por haber mantenido como jefe del Ejército a un oficial acusado por delitos de lesa humanidad.

En la controvertida entrevista que le realizara la propia Hebe de Bonafini por la Televisión Pública en el año 2013, Milani resaltó las bondades “de los últimos 10 años” (. . .) y aseguró que “las Fuerzas Armadas de otras épocas se creían los dueños del mundo, de la gente y creían que eran distintos y que hoy las nuevas fuerzas quieren participar del nuevo proyecto nacional de país”.

En cuanto a las causas que lo tienen en la mira, le aseguró a Bonafini algo, que según su relato, también le juró a su hija “yo ni maté, ni torturé, ni estuve”. Como se ve, los testimonios obrantes en los expedientes judiciales dicen otra cosa. Kirchnerismo puro.

Producción periodística: Santiago Serra.



domingo, 5 de febrero de 2017

Desacuerdos y reproches… @dealgunamanera...

Desacuerdos y reproches…

PARI-TARIA, Jorge Triaca. Dibujo: Pablo Temes

La ruptura entre sindicalistas y oficialismo tiene una cadena de responsabilidades. Extraño triunfalismo.

El 23 de noviembre pasado el Gobierno, la Unión Industrial Argentina, algunas cámaras empresariales, y algunos sindicatos hablaron de un pacto por medio del cual se comprometían a no despedir personal hasta el 1° de marzo. Además, lanzaron el Diálogo-Acuerdo por la Producción y el Trabajo. Sin embargo, algo falló y, en consecuencia, la CGT se retiró abruptamente de esa entente a mediados de esta semana.

“No se cumplió el ‘pacto anti despidos’ y el costo siempre queda del lado del movimiento obrero. No fue un portazo inesperado; ya la semana pasada en el asado convocado por Barrionuevo en Mar del Plata se habló de endurecer posiciones con el Gobierno. El ánimo cambió desde el proyecto de reforma laboral hasta la salida por decreto de las modificaciones en el tema ART. Los despidos en verano fueron el detonante”, señala un dirigente de peso en la actual conducción cegetista. Según los números que se manejan en ese ámbito, la industria lidera ese triste ranking con más de 4.500 despedidos, seguido por el sector de servicios y un goteo permanente en otras áreas.

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, dijo el jueves en una entrevista radial que “se ha perdido la confianza con algunos sectores empresarios que tienen que dar respuesta porque había un acuerdo político de cuidar el nivel de empleo”. Entre los hombres de negocios algunos prefieren mirar para el costado mientras que otros entrecruzan reproches mutuos. Hay quienes dicen que los dichos del ministro fueron un tiro por elevación destinado a los industriales; otros, en cambio, creen que los señalados son los sectores de cadenas alimentarias. A pesar de la proclamada lucha contra la inflación de la que habla el Gobierno, alimentos, artículos de higiene personal y productos de primera necesidad no dejan de aumentar.

“Los gremios prefieren cargar las tintas contra las empresas, pero saben que el verdadero enojo es con los acuerdos vacíos que genera el Gobierno” –asegura un industrial de larga experiencia en estas lides–. En un crudo análisis la misma fuente hizo hincapié en las divisiones dentro del movimiento obrero: “De la boca para afuera la CGT en general y ‘los gordos’ del sindicalismo vociferan que este gobierno les dio mucho más de lo que lograron con el kirchnerismo, mientras que el moyanismo y algunos sectores de la CTA sostienen que este gobierno se cae solo”. En este contexto la presión de las bases en los gremios industriales por los últimos despidos determinó la salida de la CGT del acuerdo con los empresarios y el Gobierno.

En 2016 –siguiendo los datos del Indec– desaparecieron 5 mil pymes y se perdieron 120 mil empleos formales. En este marco, algunos industriales remarcaron la necesidad de haber debido convocar un Consejo Económico y Social (de carácter permanente) y no sentar las partes en una mesa para la foto. Un empresario lo describió con dureza: “El Gobierno quema los instrumentos de diálogo, los malgasta. El Diálogo por la Producción y el Trabajo fue una especie de pantomima que sólo sirvió para la foto. No había propuestas de fondo”.

En la misma línea un influyente hombre del interior se preguntó: “¿Qué está pasando con el timing del Gobierno para instrumentar medidas?”. Hacía referencia a que la UIA había hablado con Nicolás Dujovne sobre una serie de medidas orientadas a bajar la presión tributaria –lo que podría traducirse en baja de precios y más producción–, pero el viernes, en una entrevista en el programa de Jorge Lanata, el ministro declaró que el año electoral no sería un buen momento para hacerlo. “¿Cuándo, entonces?”, insistió la fuente.

Los empresarios aseguran además que hay capacidad ociosa; la industria está operando al 65%. La suba de tarifas de electricidad es comprensible, pero si a cambio del aumento de costos no se da ningún beneficio, la producción no aumentará. Los analistas ven un primer trimestre “planchado”. Con el repunte del campo y sectores de la construcción no va a alcanzar para torcer el rumbo de la economía y generar verdadero crecimiento.

En vista de esta realidad, resulta poco entendible el clima de cierta euforia que, comenzando por el Presidente, se vive en la cúpula del Gobierno. Se habla allí de una recuperación de la economía que, más allá de lo observable en sectores puntuales como el automotor, no se condice con lo que refleja mayoritariamente la calle. En el oficialismo están convencidos de que ganarán la elección legislativa de octubre venidero. Con esa misma convicción se habla de la elección presidencial de 2019: “Estaremos ocho años en el poder”, se escucha decir en los despachos de la Casa Rosada.

De los avatares de una economía que no termina de arrancar intenta valerse Cristina Fernández de Kirchner para darle a su comprometida situación judicial un cariz de persecución política. “Buscan tapar el desastre económico”, escribió en la catarata tuitera del viernes pasado. En verdad, ante el peso de las evidencias que dejan al descubierto la matriz de corrupción imperante durante el kirchnerato, ésa es la única alternativa con la que cuenta como defensa. No hay estrategia judicial para parar el avance de las causas ante las pruebas que las sustentan. El agregado de esta semana, en relación con la declaración indagatoria a la que la ha citado el juez Claudio Bonadio, está dado por la inclusión de los dos hijos de la ex presidenta, Máximo y Florencia.

CFK habrá de ser candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires. Las encuestas –al día de hoy– le dan bien. Es la única posibilidad que tiene de atemperar la adversidad que le augura en los ámbitos tribunalicios. Esa candidatura, además, es la única chance que tiene el kirchnerismo de no difuminarse en las procelosas aguas de la interna justicialista.

El caso Odebrecht será otra complicación para la ex presidenta y sus funcionarios del área de obras públicas. También lo será para algunos funcionarios de este gobierno. Hasta ahora el único salpicado por el escándalo de las coimas es el titular de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), Gustavo Arribas. Sus explicaciones ante la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia fueron poco satisfactorias. Los papeles que exhibió –incluyendo una escritura– aportaron escasa claridad. Se habla, además, de dos propiedades de su pertenencia que no aparecen en su declaración de impuestos. Con todo, lo más complicado para Arribas es la denuncia que en su contra interpuso Elisa Carrió.

El episodio de la utilización del helicóptero presidencial para trasladar a la esposa de Macri, Juliana Awada, y a su hija Antonia, de Punta del Este a Buenos Aires, merece un párrafo de reproche. Los Kirchner fueron intensamente criticados por la utilización de las aeronaves de la flota presidencial en menesteres similares. Entre las promesas de campaña del actual gobierno, estaba la de suprimir esa conducta. Parece que el Presidente lo ha olvidado.

Producción periodística: Santiago Serra.



sábado, 27 de agosto de 2016

Tristeza y victimización… @dealgunamanera...

Tristeza y victimización…


Me encuentro con amigos por la calle, con médicos en los consultorios, y todos me manifiestan su “tristeza” por “todo lo que está pasando”.

© Escrito por Daniel Link el sábado 28/08/2016 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Me encuentro con amigos por la calle, con médicos en los consultorios, y todos me manifiestan su “tristeza” por “todo lo que está pasando”. Como es difícil entender un estado de duelo tan generalizado y tan indeterminado (¿se refieren a la situación de los emigrantes sirios, a tal accidente aeronáutico, a la degradación de la atmósfera, a las amenazas de muerte contra funcionarios públicos?), pido precisiones y me contestan: “Todo lo que está haciendo Macri”.

Por fortuna, les contesto, Macri no está haciendo ni la décima parte de lo que temíamos, y eso por la relación de fuerzas entre los tres poderes y la debilidad parlamentaria que obliga a negociaciones constantes al gobierno nacional con las fuerzas de oposición y los gobiernos provinciales. Sin ir más lejos, ahí tienen el asunto tarifas, que para mí no fue sino una artimaña publicitaria del Gobierno para mostrarse republicano hasta el tuétano.

Las democracias burguesas se caracterizan por una alternancia entre un gobierno más hacia la derecha y un gobierno más hacia la izquierda (socialismo/Partido Popular en España, laboristas / conservadores en Reino Unido, demócratas/republicanos en los Estados Unidos, etc.).

Sabido es que cuando le llega el turno de gobernar a la derecha habrá que sacar chispas contra el asfalto hasta que el turno pase y evitar los mayores males. Y, mientras tanto, procurar construir alternativas de “izquierda verdadera” (o sea: aquella que produce cambios estructurales).

En Argentina, por el contrario, hemos tenido que resignarnos a una alternancia entre una derecha más bien populista y una derecha que ni siquiera llega a liberal y que habría que llamar pospopulista.

Así vistas las cosas, da para ponerse triste, pero no son los términos en los cuales la tristeza ilustrada se manifiesta y me interpela. Habrá que recordar a Nietzsche, para quien “la pena domestica al hombre, pero no lo hace mejor”.


martes, 27 de octubre de 2015

¿Qué (no) es ser socialista?... @dealgunamanera...


¿Qué (no) es ser socialista?...


Ante todos los discursos de odio, resentimiento y rencor que leí y escuché, me parece importante compartirles mi visión del socialismo.

Ser socialista no es encolumnarse detrás de una dirigencia u otra, y llegado el momento echarle culpas integramente, no es -y acá me voy a poner firme- querer "cambiar" con Macri, no es tirarnos mierda entre todos.

Ser socialista es ser responsable. ¿Por qué? Porque nosotros no somos socialistas al firmar un papel de afiliación o al votar cada dos años "nuestra" lista -que a veces está más invadida, pobre- sino que somos socialistas al asumir responsablemente para nuestra VIDA la visión de que el otro es igual a uno, y merece respeto, dignidad y muestras de solidaridad. Porque sí, no por el reconocimiento sino por la lealtad a los principios. Porque el otro es un ser humano.

Todos los días, no tirando un papel en la calle -porque el otro no merece un medio ambiente sucio-, saludando, cediendo el paso, devolviendo un vuelto de más, respetando los horarios de cierre de los comercios, pensando, simplemente, en el otro. Y también se es socialista en la lucha, la lucha siempre presente contra la violencia, contra la injusticia, contra la desigualdad, contra la inequidad, intentando todos los días garantizar con nuestro accionar un granito de arena que nos encamine a una sociedad mejor, más justa, más feliz.

De Guillermo Estévez Boero me llevo el concepto de sociedad feliz, que no es la más rica, sino la más digna.

El 22 voten a quién quieran, voten en blanco, anulen. Hagan lo que quieran. 

Ahí no se define si son socialistas o no, si son progresistas o no. Eso lo definen sus luchas, sus acciones, sus ideas. No perdamos los principios que nos fundan, no perdamos el norte al que apuntamos.

Un abrazo grande compañeros.

© Escrito por Mercedes Hofstadter el martes 27/10/2015 y publicado en https://www.facebook.com/merceditaz?fref=nf