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domingo, 26 de junio de 2016

Reportaje a Carlos Campolongo, peronista irredento... @dealgunamanera...

Carlos Campolongo: “Brancatelli es el primero que me llama profesor y no aprobó mi materia”…


Peronista irredento, con fama de maldito en la Academia, regresó a la TV de la mano de Del Moro. Política versus profesión periodística.

© Escrito por Alejandro Margulis el sábado 25/06/2016 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fotos: Juan Ferrari.

Carlos Campolongo reconoce con humor que su participación en el programa “Intratables” lo devolvió a la visibilidad, “ese requisito del posmodernismo”.  Al borde de los 70, divorciado y padre de dos hijos, asegura no tener otra cuenta pendiente que terminar su tesis de doctorado en Ciencias Sociales. Su tema: el miedo político y la (des)integración social. Pero la charla arranca con lo que le dijo Mercedes Sosa.

Carlos Campolongo llega demorado y se disculpa: viene de ver a su padre, que tiene 97 años. “Está muy bien aunque la memoria de corto plazo le falla”, dice él, que sabe desandar el pasado sin inconvenientes. “Pero vamos a hablar del siglo XXI. No nos vamos a quedar en la melancolía”, advertirá en algún momento de las dos horas que dura la charla con la Revista Noticias no sin aclarar que “prefiere la melancolía a la manía”, como si estuviese en un diván de psicoanalista.

Carlos Campolongo: “Carlos, nosotros somos sobrevivientes”. Recién  volvía del exilio. Ella presentaba un disco y yo trabajaba en el noticiero de ATC. Pero antes de la dictadura tuve mi etapa en blanco y negro. Hacía el trabajo que hoy hace un movilero. Las cámaras eran pesadas, tanto que a los camarógrafos les afectaba la escoliosis. Fui el primero en llegar al lugar donde estaba el cuerpo de José Ignacio Rucci. Fuimos corriendo con todo ese peso encima. Había que dar una mano.

Noticias: ¿Qué edad tenía?
Campolongo: Tendría veintitrés años. Pero mi ingreso en el periodismo fue hacia fines del ’69, cuando estudiaba Derecho en la Universidad del Salvador. Me propusieron para un programa semanal y fui de los pocos que entramos con un semi concurso, lo que hoy se llama casting. Hice de todo en la televisión, desde tiracables a conductor.

Noticias: ¿Cuál fue el primer dirigente político que conoció?
Campolongo: Arturo Frondizi. En el ’63 o ’64. Yo tendría 16 o 17 años. La madre de un amigo mío estaba en el equipo de Frondizi y le pedí conocerlo. Era un tipo más bien, no digo distante, sino conservador en el estilo. Formal pero afable. Yo estaba nervioso. Fui desde el colegio o falté para ir.

Noticias: ¿Qué colegio?
Campolongo: El Cardenal Newman, pero no el de Macri. Estaba en Balvanera. Iban hijos de familias de clase alta. Mis viejos no eran gente de dinero, obtuve media beca. Guardo gratos recuerdos del colegio pese a que tenía grandes polémicas con mis compañeros.

Noticias: ¿A qué se debían esas polémicas?
Campolongo: Un amigo era hijo de uno de los jefes de la Revolución Libertadora. Esas discusiones empalman con el inicio de mi trabajo social en una villa de la Isla Maciel. Iba a tocar la guitarra y daba clases de apoyo en lengua y geografía.

Noticias: ¿Qué impacto le causó estar en una villa por primera vez?
Campolongo: Me sensibilizó y me abrió la cabeza. Las dos experiencias que me abrieron la cabeza fueron esa y la colimba. La villa era un mundo desconocido. El cariño de los pibes, como que te estaban esperando.

Noticias: ¿Le emociona recordarlo?
Campolongo: ¿Sabés qué pasa? Estas cosas son mi carta de identidad. Legislador en la ciudad de Buenos Aires en el 2000 por el partido PAIS, que consagró a Irma Roy como diputada nacional, en 2003 supo ser jefe de campaña de Aníbal Ibarra: “Le ganamos a Macri en la ciudad”. En tiempos del kirchnerismo fue candidato a diputado porteño por la corriente peronista federal, junto a Adolfo Rodríguez Saá; le faltaron 284 votos. Nunca dejó de considerarse un peronista acérrimo, seducido por el Perón que conoció en persona.

Campolongo: El peronismo es un fenómeno difícil de definir. Mi primer acercamiento fue en el regreso del ´72. Cubrí la zona Sur como cronista de Canal 9 de Romay. Llovía, había represión policial, tiraban con balas de goma, gases. El método de defensa era ponerse barbijos empapados con agua y bicarbonato.

Noticias: Pero usted estaba con los periodistas.
Campolongo: La policía no distinguía. Las fuerzas que reprimen siempre atacan la cámara.

Noticias: Todo un concepto.
Campolongo: Claro. Cuando me hablan de la manipulación informativa del gobierno K, me acuerdo de esas cosas. Mi comunión final se da viendo a sus seguidores cruzar el río Matanza con el torso desnudo. Era una cosa…

Noticias: ¿Épica?
Campolongo: Extraordinaria. Si tuviera que musicalizar la escena sería con “La fuerza del destino”, de Giuseppe Verdi.

Noticias: ¿Cuándo y cómo lo conoció a Perón?
Campolongo: La primera imagen que tengo es cuando sale al balcón de la casa de Gaspar Campos en Vicente López. Estábamos de guardia hacía horas y le pedíamos una declaración. “Muchachos, hace tres días que no me quito los botines”, dijo. Cuarenta y pico de días estuvimos ahí. Cada mañana nos hacía entrar. En uno de esos encuentros me autografió su libro “La hora de los pueblos” y me impresionó lo parecida que era su firma a la mía.

Noticias: ¿Volvieron a conversar?
Campolongo: Otra vez nos ofreció un brindis antes de las elecciones del ´73. Acababan de derrocar a Allende en Chile. “Mire”, me dijo, “siempre es preferible dar un solo paso sólido para adelante que dar diez y tener que retroceder veinte”. Una mente política brillante. Además de conducir el movimiento y el Estado, era un gran lector. Se nutría de filosofía aristotélica. Me impactó su concepción geo-estratégica. La capacidad de ver lo que pasaba en el mundo en relación con lo que ocurría en el país.

Noticias: ¿Y en Néstor o en Cristina no encontró eso?
Campolongo: Sí en lo que llamaría mascarada discursiva. Pero no en Néstor, que era más rústico. En la manera de sostenerse en una supuesta épica setentista que jamás ejercieron, y esto lo digo con conocimiento de causa, decididamente no.

Campolongo fue eyectado de la TV con el golpe militar de 1976; la causa fue un viaje a Cuba. Y así como bajo el gobierno de Onganía hizo la carrera de Derecho, durante el terrorismo de Estado cursó Psicología; por entonces acuñó una muletilla: “Con cada dictadura, una carrera…”.

Noticias: Regresó al periodismo en 1986, ¿verdad?
Campolongo: En realidad fue en 1984, a canal 11 y gracias a Chacho Marchetti. En 1986 Mónica Gutiérrez, a quien apenas había cruzado, me propuso en el noticiero de ATC. Buscaban un peronista para co conducir. Algunos radicales me miraban con lupa por si hacía contrabando ideológico. Pero me permitieron expresar mi pensamiento. En el ´89, durante las elecciones a Presidente, ridiculizaban muchísimo a Menem. Eso me trajo un altercado con la gerencia a pesar de que yo había optado por Cafiero. Julio Fernández Cortez me autorizó a explicar al aire que no estaba de acuerdo con el trato que se hacía de Menem.

Noticias: Eso habla bien de los radicales…
Campolongo: (Asiente). A Alfonsín lo conocí en Chascomús. Dos de sus hijas salían con compañeros míos; siempre tuve una relación muy buena con él, tanto que cuando murió fui el intermediario para que en su funeral hablase Antonio Cafiero.

Ese día Campolongo dedicó una clase entera a hablar de Alfonsín en la Universidad de Buenos Aires, para sorpresa de sus alumnos de periodismo en la carrera de Ciencias de la Comunicación, que sigue dictando hasta hoy. Su cursada es engorrosa y  difícil, y más de uno opta por cambiar de orientación con tal de no vérselas con él.

Noticias: ¿Le gusta que los alumnos le tengan miedo?
Campolongo: Hay mucho de leyenda en eso. La reconozco y es lógica. Soy exigente. Mis exámenes finales son largos, pero es cuando tengo la duda entre aprobar o no. No caigo en la demagogia y si hay que reprobar, repruebo, y como lo que más se recuerdan son las frustraciones…

Noticias: ¿La política lo alejó del ejercicio del periodismo?
Campolongo: ¡Qué tema! Ninguno de mis despidos fue por llegar tarde. Pero sí, en una sociedad políticamente inmadura como la nuestra, la política fue un obstáculo para mi desarrollo profesional. Por eso esta instancia de “Intratables” la siento como una dulce revancha de la vida.

Noticias: ¿Cómo llegó al programa?
Campolongo: Un gran misterio. Liliana Parodi, gerente general del canal, estaba buscando el formato, lo que podríamos llamar “los roles”. Algo que Santiago del Moro, con su inteligencia intuitiva, nos dijo en una reunión: a cada uno su impronta. Me toca ser la síntesis. Estoy en el tiempo del remate. Es todo un desafío. Tenés que tener pensado el título en ciento cuarenta caracteres. No todos los días estás inspirado y mi estilo es más argumentativo.

Noticias: Lo mencionan como “profesor”. ¿Está pautado eso?
Campolongo: Se dio. Lo que ocurre es que de varios de los panelistas yo fui realmente su profesor: Débora Plager, Natasha Niebieskikwiat, Diego Brancatelli. Él, un buen compañero de trabajo, es el primero que me llama profesor y no aprobó mi materia en Lomas de Zamora. Me lo contó él: le hice una pregunta sobre la poética aristotélica para comparar el teatro griego con la dramaturgia televisiva, y no lo supo.

Noticias: ¿“Intratables” es el  “678” de hoy?
Campolongo: No. Sé que dicen eso por Twitter y Facebook. Pero no es así y lo comprobé. Lo crucé a un tipo del PRO que comparó el gobierno anterior con el estalinismo: “¿Dónde están los millones de muertos del estalinismo?”. El que quería que fuese su columnista en Radio Nacional es el Cholo Castañón, a quien le tengo un cariño enorme. Tenía que llamarme la directora de la radio, Ana Gerschenson, que también fue mi alumna. Y no me llamaron nunca.


lunes, 26 de octubre de 2015

Mauricio, Diego y Jorge... @dealgunamanera...

Brancatelli le contestó a Macri: "Los que me insultan son los mismos que piden un cambio"...

El periodista deportivo Diego Brancatelli. Foto: Flickr

El periodista le respondió al candidato presidencial de Cambiemos. Defensa Nac & Pop y prioridades diferentes.


Luego de que el candidato por Cambiemos, Mauricio Macri, difundiera una carta donde lamentaba los comentarios en las redes sociales contra el periodista oficialista Diego Brancatelli, el panelista salió a responderle: “Siento que queremos dos modelos de país diferente. Siento que tenemos prioridades diferentes”, señaló.

Mauricio Macri: En principio quiero agradecer tus palabras y tu solidaridad por los agravios hacia mi persona. Es contradictorio que quienes me insultan, agravian y amenazan son los mismos que piden un "Cambio" en la Argentina de hoy. También entiendo que sólo son un grupo minúsculo de personas que en general se esconden en las redes sociales. No son todos iguales. Vos lo demostraste en tu publicación.

Yo defendí y defiendo este proyecto. Con aciertos y errores. A veces con mayor o menor pasión, pero con honestidad. Con principios. Y como vos marcabas, muchas veces llevando esa discusión al límite folclórico como en el fútbol. Con alguna chicana pero que no deja de ser parte de la debate, sin querer faltarle el respeto a nadie. Sin insultar. Eso a muchos les debe molestar. Que no me calle nada. Claro, todos los que nos jugamos por una idea o un proyecto estamos expuestos a que nos descalifiquen o ataquen permanentemente.


Mauricio, siento que queremos dos modelos de país diferente. Siento que tenemos prioridades diferentes. Visiones de una Argentina distinta y eso tampoco te convierte en un enemigo. Yo NO lo tomo así. Pero si voy a luchar, a debatir mil horas (coincido con vos) por el país que creo justo. Y eso no tiene que molestarle a nadie.

Quiero, como vos, que a nuestro país le vaya bien. Quiero seguir repatriando científicos. Quiero más ARSAT en el espacio. Quiero que Aerolíneas Argentinas siga siendo del Estado. Quiero sostener la AUH. Quiero más y mejores Ferrocarriles (del Estado). Quiero más Universidades Públicas. Quiero más familias que accedan a su vivienda a través del Plan Procrear. Quiero más chicos que se sumen a Conectar Igualdad. Quiero proteger la Industria Nacional.


Quiero seguir ampliando el Calendario de vacunación. Quiero levantar las banderas de la igualdad y la inclusión. Quiero que millones de personas sigan recibiendo medicamentos en forma gratuita. Quiero que la salud y la educación sean pública. Y cada día de mejor calidad. Quiero que una pareja pueda cumplir el sueño de ser papás a través de la fertilización asistida. Quiero el Plan Nacer que garantiza la cobertura a embarazadas y niños de hasta 6 años. Quiero más y más jubilados. Quiero que el fútbol siga siendo para todos. Quiero paritarias.

Quiero seguir luchando por la vía democrática la recuperación de Malvinas. Quiero juicio a los militares responsables de la dictadura. Quiero un país a favor del Matrimonio Igualitario. Y puedo seguir....

También se lo que no quiero: No quiero que nuestro país se arrodille ante Griesa o el FMI. No quiero a una Ministra que les sacó a nuestros abuelos el 13% de sus bolsillos. No quiero una política económica que excluya a los más pobres. Decisiones como estas me hicieron enamorar (a mí y a millones de argentinos) de este proyecto. Estas cosas nos tendrían que unir a todos. Porque el amor vence al odio. Siempre.

Quiero felicitarte por la buena elección que ha hecho tu espacio político. Reitero y Agradezco el gesto en este momento a pesar de nuestras diferencias. Lo valoro mucho. Saludo atentamente

Diego Brancatelli.

© Publicado el lunes 26/10/2015 en el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Carta de Mauricio Macri a Diego Brancatelii

Me entero por distintos lados que a personas que dijeron públicamente apoyar al kirchnerismo ahora los agreden a través de Twitter y Facebook. Algunos mensajes son chistosos y juegan con una rivalidad más o menos futbolera, pero otros son duras agresiones personales y descalificaciones que están al borde de la persecución política.

La verdad lamento mucho todo esto. Ese no es el cambio del que hablamos. No queremos perseguir a nadie, no queremos que todos piensen igual, no queremos uniformar las ideas. Al contrario! Queremos convivir, queremos aprender como sociedad a ponernos de acuerdo y discutir mil horas sin descalificar a nadie por pensar distinto. Tenemos que amigarnos con los vecinos, con la familia, con los demás.

El cambio ya empezó. El cambio consiste también en bajar la guardia. Ya está.

Le mando un saludo afectuoso a Diego Brancatelli.




sábado, 5 de septiembre de 2015

Shakespeare en un año electoral… @dealgunamanera...

Ser o no ser…


En tiempos electorales, cuando se agita el gallinero, es inevitable que la realidad te haga volver a Shakespeare. Sin tablet, sin Google, sin luz eléctrica, sin Freud, a mano, papel y pluma, don William escribió los mejores versos que nos cantan lo que somos. Difíciles de silbar y de decir para quien no sea Alfredo Alcón, pero armónicos, bellos, iluminados, certeros, románticos, desgarrados, sabios y placenteros de leer y releer.

¡Vaya asociación libre!

Una mañana escuchando declaraciones de Aníbal Fernández, recordé el monólogo de Macbeth, el que dice cuando se entera que la cruel y desalmada Lady se suicidó, cansada de lavar guita en el reino, pero preocupada porque la mancha de sangre de los crímenes contra los pobres no salen y los muertos en Once, en inundaciones, desnutridos, siguen ahí, veinte años después de menemismo y kirchnerismo. Y lo vi a Shakespeare de movilero, preguntándole a Aníbal: “¿Usted es sólo una sombra pasajera/un pobre comediante que se agita/haciendo su papel sobre la escena/y no vuelve a salir...” Y escuché cuando Aníbal, contestaba: “No sé, yo duermo y encubro en un baúl”.

¡A la noche me pasó otra vez! Pasaba canales en la tele para no pensar y de pronto el que estaba sentado ahí, vestido como si fuera el cacique Félix Díaz de la comunidad Qom, era una versión de don William que le contestaba a un tal Brancatelli: “... Para ustedes entonces la vida es esto que hacen al fin, un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido”. Atrás sonaba en la guitarra la cordura de un tal Cordera y me escuché decir: ¡Debatime ésta, Brancatelli!


Esa madrugada cerré el gastadito ejemplar del Hamlet editado por Losada que lleva en la tapa la imagen de Alcón recitando, y me despedí del día con un suspiro: “Ser o no ser, hasta mañana”.

Cuando el alma se me estaba despegando del cuerpo, alcancé a oír al propio don William que susurraba: “Olvidate, man, el relato es falso y el resto es silencio” como para que descanse tranquilo. En cambio, logró sobresaltarme. Me incorporé como si hubiera comprendido algo que estaba ahí, que era evidente, pero se me esfumaba como un fantasma amigo, vestido con una sábana deshilachada: “¿Dormir o soñar?, decía el loco Hamlet desde la boca recortada en la tela, “¿ésa es la cuestión?” ¡No! Grité. ¡Ni dejarse dormir por éstos, ni soñar otra vez con el país de nunca jamás!


Por los ojos recortados en la sábana, la mirada de Hamlet sugería lo que callaba:

“¡Uy, este pibe está más loco que yo!”. Traté de explicarle: es un dilema falso, flaco, vos en el monólogo me decís que uno tiene que decidir entre aceptar que las cosas son así, que no van a cambiar o, –cuando ya no te la bancás y te duele demasiado– tratás de zafar de alguna manera de esta jodida realidad.

Es decir, te rajás del país, apostás al Quini, te volvés loco, esperás enganchar un buen laburo o te conseguís un subsidio, un plan, te das con algo y salís de caño.

Y no, no, viejo príncipe, tiene que haber otra. Vos mismo le dijiste a Horacio, acordate, “hay más cosas entre el cielo y la tierra que las que puede soñar tu filosofía”.

Me pareció que la sábana inclinó el copete para un costado como si me hiciera saber: “Bueno, también escribí algunas boludeces”. Por mi parte, insistí: no puede ser que pasen los años y le coman la vida a millones de personas con promesas que nunca se cumplen y le dejás el protagonismo de la historia siempre a los mismos, a los que viven del Estado y después te la cuentan como si hubieran hecho algo heroico, estamos perdidos.

La sábana se convulsionó, “¡palabras, palabras, todo palabras!”. Sí, le dije, ésa la cantaba Mina, “parole, parole, parole”. La entendí como una señal que la sábana quería darme y me fui durmiendo con la letra: “No cambias más, no cambias más, no cambias más... Te prometo que todo va a ser diferente... No cambias más, yo tengo pruebas... parole, parole, parole... Siempre me atormentarás con promesas...”

© Escrito por Carlos Ares el sábado 05/09/2015 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.