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domingo, 23 de enero de 2022

Errores del Gobierno. Desaguisados continuos… @dealgunamaneaok...

 Errores del Gobierno. Desaguisados continuos…

“¡Hi, friends¡” Santiago Cafiero. Dibujo: Pablo Temes.

Menú de la semana: el amañado viaje de Cafiero a EE.UU., la carta de CFK, el caso Volnovich y dólar por las nubes.

 

© Escrito por Nelson Castro 22/01/2022 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


 

El Gobierno negocia contra reloj con el FMI para reestructurar la deuda de 44 mil millones de dólares que tomó la administración de Mauricio Macri en 2018. Las cosas no van bien y el canciller Santiago Cafiero viajó a Washington con el objetivo de intentar abrir un diálogo con el ala más política de la administración de Joe Biden.

 

Mantuvo una reunión con el secretario de Estado, Antony Blinken, y un encuentro con la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso.

 

El objetivo de avanzar con el ala política tiene su razón de ser en negar con palabras todo lo que el gobierno argentino viene ratificando en los hechos: que la Argentina no apoya los regímenes totalitarios de la región y que no busca alianzas económicas con Rusia y China.

 

El “compañero Biden” y los suyos pueden ser pacientes y diplomáticos pero no son ciegos, sordos ni mudos. El ala técnico-económica más dura de su gobierno, que sigue de cerca los movimientos erráticos de la política internacional argentina, tampoco. Con el papelón del embajador argentino en Nicaragua, Daniel Capitanich, como telón de fondo, es imposible tapar el sol con las manos y cualquier apoyo de los EE.UU. para cerrar un acuerdo con el FMI parece una ilusión por estas horas.

 

En el oficialismo –como de costumbre– toman lo que les conviene de cada encuentro para construir el relato que necesitan. He ahí el caso de algunos de los funcionarios del ala más “blanda” de Biden que fueron, diplomáticamente hablando, “condescendientes” pero muy duros y concretos en sus demandas: para apoyar un acuerdo con el Fondo, el gobierno de Biden pide lo mismo que el Fondo, es decir, un plan económico con un rumbo concreto y un programa sólido de crecimiento en el mediano plazo. Algo que no existe y que el ministro de Economía, Martín Guzmán, no puede dibujar con un poco de su “sarasa”. Un viaje que, a todas luces, nos sitúa en el punto de partida.

 

Un funcionario importante del Departamento de Estado, que sigue con mucha atención el “caso argentino”, no salía de su sorpresa ante la interpretación que el canciller Cafiero hizo de sus conversaciones en Washington. “Lo que se le dijo al ministro es lo de siempre: la administración Biden está esperando un plan concreto. Sin eso, no hay posibilidad de hacer nada. nadie puede apoyar la nada”. Tal afirmación no hace más que repetir lo que escucharon el Presidente y los ministros Cafiero y Guzmán en la última reunión del G-20 en Roma.    


Por eso no fue casualidad que en este contexto adverso Cristina Fernández de Kirchner haya reaparecido con una nueva carta culpando de todo a Macri.

“Dicen no pocos científicos, que la pandemia del Covid-19 estaría llegando a su fin. ¡Ojalá! Igualmente sigamos cuidándonos. Lo que nosotros sí sabemos es que en Argentina lo que nunca se va acabar es lo que nos pasó –y nos pasa– por la pandemia macrista, cuando en el año 2018 Macri trajo al FMI de vuelta a la Argentina”.

Es cierto que la administración  macrista contrajo una deuda millonaria muy difícil de saldar, pero la maniquea forma de ver la realidad de CFK es parte de la política del relato a la que apela constantemente el kirchnerismo. La misiva representa una fenomenal banalización de la pandemia que, en la Argentina, lleva ya contada una pérdida de más de 120.000 vidas.

 

Muestras en contra. 

 

Todo en el Gobierno es un compendio de desaguisados. La imposibilidad de Alberto Fernández de echar a la titular del PAMI, Luana Volnovich, a causa de sus escandalosas vacaciones en el Caribe en compañía de su pareja, Martín Rodríguez, quien –oh causalidad– es su segundo, es otra muestra de ello.

 

Primero hubo malestar en el Gobierno. Luego trascendió que se estaba evaluando su salida. Más tarde se barajó que el que se iría sería su pareja. Finalmente tanto Volnovich como Rodríguez seguirán en sus cargos. Ahora pesa sobre ellos la denuncia de la diputada de Juntos y presidenta de Confianza Pública, Graciela Ocaña, por incumplimiento de los deberes de funcionario público por haber dejado acéfala la institución, entre otras cosas.

 

Pero para el Gobierno el tema está terminado. La portavoz de la Presidencia, la ignífuga Gabriela Cerruti, lo aseguró con mal gusto e ironía ante la prensa: “El tema crónica de viajes está terminado, no da para más (. . .)

 

Pasemos a otro género”. ¿Será consciente del triste papel que hace cada vez que se para detrás del micrófono?

 

El pedido a Rusia no correspondido para que se detenga a Moshen Rezai, el funcionario iraní de alto rango acusado de ser el autor intelectual del brutal atentado terrorista aún impune contra la AMIA, lo deja a AF en una posición muy incómoda a días de su viaje a Moscú para entrevistarse con Vladimir Putin. La respuesta de la policía de la Federación Rusa, que depende de Putin y que exhibe comportamientos brutales de persecución política similares a los aplicados en la época de la ex URSS que en nada diferían de los practicados en la era de los zares, fue que el vicepresidente nunca había ingresado en territorio ruso, algo falso.

 

Si faltaba algo para hacer más complicado el viaje a Rusia del Presidente es la creciente tensión generada en la frontera con Ucrania, en donde se prenuncian sones de guerra. 

        

Mientras tanto, la realidad muestra su cara más dura y la divisa norteamericana volvió a tocar un récord impensado, por lo prematuro, de $ 219 en su cotización libre. Las principales causas son la falta de confianza para cerrar un acuerdo con el FMI, la constante emisión monetaria y la presión inflacionaria, que hace que quien pueda huya del excedente de pesos.

 

En ese marco, el kirchnerismo intenta desesperadamente crear cortinas de humo que desvíen la atención de la ciudadanía de este aquelarre. Eso es lo que representa el proyecto de la vuelta del “Fútbol para Todos” en un país en el que falta educación, falta trabajo, falta seguridad, falta estabilidad económica, faltan viviendas, en muchos lugares falta el agua corriente y cuando hay unos pocos días en los que hace mucho calor, falta la electricidad.






domingo, 24 de mayo de 2020

Esquivándole al bulto … @dealgunamanera...

Últimas noticias. Cristinismo expeditivo…

Favorecida. La vicepresidenta ha dejado de ocupar el primer plano con sus causas judiciales. Fotografía: Twitter

El país ha entrado en un nuevo estadio, que fue bautizado como “default blando”. El adjetivo que acompaña a la palabra temida pretende reducir su gravedad.

© Escrito por Beatriz Sarlo el domingo 24/05/2020 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


Ojalá que un default blando no se convierta en el estado permanente de las finanzas nacionales. Ojalá que los acreedores tengan confianza en que se les pagará un día de estos, como diría un simple particular a quien se le reclama una deuda vencida: “No me atores, si me das un poco de tiempo, te aseguro que cumplo”.

Ojalá que, como tantas otras argentinadas, el default blando no se convierta en costumbre nacional ni se difunda más allá de las prerrogativas institucionales que, en este país, se viven siempre como situaciones de excepción. No hay espacio para la soberbia nacional, porque Argentina ha sido una protagonista, en varias y diferentes situaciones de default y cuasidefault, hasta inventar el simpático default blando que parece menos temible.

Es poco lo que entendemos los legos. El estado de lo público es difícil de conocer para quienes no tengan por lo menos una licenciatura en economía de universidad local. Esto, naturalmente, conduce a dos actitudes: o nos alejamos enteramente de la cuestión o nos ilusionamos creyendo que podemos comprender de qué se trata. La opacidad de la política se ha cobijado en una odiosa bruma.

Cuando algo es difícil de comprender se esparce el escepticismo o el desinterés. Hace dos siglos, frente a una coyuntura igualmente complicada e incierta, escribió un alemán de inclinaciones filosóficas: “¿Quién sabe exactamente quiénes son los favorecidos por hechos, de los que se afirma en primer lugar que sucedieron y en segundo lugar que se hicieron por la Patria?”. Subrayo la segunda parte de la pregunta: ¿quién puede discernir con alguna certeza que algo se hace por la Patria?

Probablemente algunas noticias, que llegan de países por encima de toda sospecha estatista, ayuden a entender de qué modo la pandemia ha golpeado no solo la economía sino las ideologías económicas. Frente a la pérdida de empleos en Estados Unidos, el secretario del Tesoro Steven Mnuchin favorece un plan para subsidiar temporariamente el pago de salarios en empresas privadas.

Más que cualquier medida sanitaria, esta probable intervención del gobierno de Donald Trump es excepcional e indica la excepcionalidad de la situación no solo en la Argentina, donde la palabra “subsidios” es parte de la lengua cotidiana, como bandera de reclamos o blanco de condenas. Ahora proliferan los subsidios en las comarcas menos pensadas, repartidos por gobiernos que estuvieron por encima de toda sospecha de despilfarro populista.

La pandemia oscureció el capítulo judicial de CFK. En su caso, no hay desgracia sin suerte.

De todos modos, la pandemia les quita relevancia a estas noticias. No simplemente porque las priva de centralidad en los medios, sino porque debilita la intensidad con la que podrían impresionar el estado de ánimo colectivo. Y los escándalos del pasado se esfuman en la urgencia de cada día. Propongo un ejemplo a la medida local.

Zannini solicitó que se declare nula la causa que afecta a Cristina Kirchner por el memorándum con Irán que incluye el encubrimiento del atentado a la AMIA. Tal solicitud la salva a Cristina y habría resultado escandalosa antes de la llegada del virus. El pasado miércoles, el diario La Nación, que nunca había dejado de lado el tema, le dedicó en tapa solo un humilde tercio de columna, para desarrollarla con amplitud en la nota de Morales Solá en página 10 de Política.

Algo hemos aprendido sobre la manera con que se leen los diarios actualmente, la veloz mirada atraída por los grandes titulares que rebotan en Twitter y Facebook. ¿Cuántos leen una nota completa?

No es una crítica al periodismo. Más bien es un balance de situación, porque con el virus todo ha cambiado de lugar, todo ha entrado en default y las jerarquías se han reorganizado. Esto no implica solo lo que leemos sino cómo articulamos la actualidad con la vida cotidiana bajo la presión obsesiva de la enfermedad y la muerte.

No son ideas sino gráficos los que están dando la forma a nuestra experiencia. Es evidente una acentuación de los rasgos que fueron novedad hace dos décadas, cuando las redes sociales comenzaron su entonces celebrada misión de ampliar públicos, difundir informaciones y otras decenas de virtudes que fueron saludadas con entusiasta tecnofilia.

Sigue la política.

Sobreviven, sin embargo, dos tipos de obsesionados por la política. Están por un lado quienes se empeñan para que no todo sea devorado por la sombra de la enfermedad; por el otro, quienes han comprobado que la llegada del virus los ha salvado milagrosamente de seguir ocupando el primer plano por las acusaciones judiciales y el juicio oral que ya había empezado con CFK como protagonista ilustre.

Ahora, Cristina puede callar más tranquila y dejar que transcurran los días, porque pocos se ocupan hoy de la causa del memorándum. Y entre los que se ocupan figura, en primer lugar, Zannini, su servidor leal en todas las batallas, nombrado por Alberto Fernández como procurador del Tesoro. Como primer paso en su patriótica tarea, Zannini pidió que se lo limpiara a él mismo de esa oscura causa sobre el memorándum con Irán, que causó el suicidio o el asesinato del fiscal Nisman.

Parece que transcurrió un siglo desde que esa muerte, rodeada de todas las sospechas, provocó marchas indignadas por las calles de Buenos Aires y reuniones múltiples en el Congreso. Pepe Eliaschev, gran periodista, no podrá descansar en paz. Sus denuncias, publicadas en este diario, están siendo prolijamente enterradas.

Con buenas o malas razones y subterfugios formales, la causa, que la opinión pública quizá ya recuerde borrosamente, va haciendo su camino hacia la obsolescencia, llámese esto como se llame en la lengua judicial.

Suerte en la desgracia. Zannini no es el único que mueve piezas en el tablero jurídico, con la oscura discreción que siempre lo caracterizó. Su movida benefició a la Dama, puesto que el jefe de la Oficina Anticorrupción, un obediente a toda ley si se origina en quien le da las órdenes, en estos días y con admirable sentido de la oportunidad, desistió en las causas Hotesur y Los Sauces, que complicaban vida y bienes de la vicepresidenta. Se salvaron esos lindos hotelitos al pie de la cordillera, que ganaban mucha plata alojando de manera virtual al personal de Aerolíneas Argentinas, dirigida entonces por Mariano Recalde, presidente de la compañía de 2009 a 2015 y hoy miembro de La Cámpora en el Senado de la Nación.

Como se ve, muchos pueden enorgullecerse de su pasado o tratar de que se lo olvide. En cuanto a Cristina Kirchner, la de historia más larga, la pandemia ha oscurecido el actual capítulo de índole judicial. Lo cual indica que, en su caso, no hay desgracia sin suerte, como sostiene el consolador refrán.

La vicepresidenta de este gobierno ha obtenido la suspensión de algunas causas que la preocupaban. Y este no parece ser el momento para fracturar la cacareada unidad nacional con actos de justicia que perjudiquen a nadie. Por otra parte, en alguna ocasión sin micrófonos, a Alberto Fernández se le oyó decir: “Sobre Cristina, no hay pruebas”.

Dudo sobre cómo debe interpretarse la frase expresada sin vacilar: ¿significa que no hubo delitos, o que no existen pruebas sobre los delitos cometidos? Usted elige la interpretación. Considere que siempre es posible equivocarse.





sábado, 10 de agosto de 2019

Un "acto intimidatorio" ante una obra de humor sobre Nisman... @dealgunamanera...

Un "acto intimidatorio" ante una obra de humor sobre Nisman...


Cinco policías fueron al teatro a pedir el guión de "La noche en que Pepe Arias veló al fiscal". Un "acto intimidatorio" ante una obra de humor sobre Nisman Agentes de la Policía Federal se presentaron en el teatro La Máscara e “intimaron” al dramaturgo Carlos Balmaceda. “¿Cuál puede ser el sentido de exigirle a un autor que entregue su obra como si se tratara de la prueba de un delito?", preguntó Balmaceda. La denuncia fue por discriminación.

© Publicado el sábado 10/08/2019 por el Diario Página/12 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En un operativo que roza la censura previa contra una obra artística, la Justicia contravencional porteña y la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal “intimaron” al dramaturgo Carlos Balmaceda a entregar el guion de su obra “La noche en que Pepe Arias veló al fiscal”, y que refiere de manera humorística al fallecido Alberto Nisman.

Como él se negó, los miembros de la fuerza que depende del Ministerio de Seguridad le advirtieron que lo convocarían a sede judicial y “deslizaron que me podrían allanar la casa buscando el guión”. “Me pareció un acto absolutamente intimidatorio”, definió el artista durante una entrevista radial.

El requerimiento judicial indica que la orden fue dada por la Fiscalía Penal y Contravencional de Faltas 22 –Discriminación- por una posible violación del artículo 3 de la ley 23.592, que penaliza la propaganda que tenga “por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa”.

Balmaceda no fue informado de quién le hizo la denuncia pero aclara que el espectáculo que refiere a Nisman –y que fue estrenado el 18 de julio pasado, fecha del 25º aniversario del atentado contra la AMIA- no tiene nada que ver con la discriminación ni el antisemitismo.

Según describió, la obra habla sobre “el fiscal, la invención sobre su muerte y las versiones que insisten en el comando iraní venezolano”. Tiene “una parte musical” y “está sostenida sobre el humor negro, el sarcasmo y la ironía”. Desde esa perspectiva, “yo salí a dar una respuesta teatral sobre e ese hecho y sobre la voladura de la AMIA”, explicó.

Como si fuera poco, “La noche en que...” se presenta con una dedicatoria previa a los hermanos Salomón, que habían sido detenidos tras ser acusados por el Ministerio de Seguridad como presuntos “terroristas de Hezbollah. También “a la memoria del ex canciller Héctor Timerman y a la lucha del heroico pueblo palestino”, enumeró el director. “Es más –añadió-, los policías vieron la obra, les gustó, y deslizaron que no les pareció discriminatoria.”

Balmaceda sostuvo que uno de los motivos por los que no entregó el guion es porque “se trata de un material que es de público acceso” que está en la sede de la Sociedad Argentina de Autores (Argentores), donde fue registrado.

Pero, además, “¿cuál puede ser el sentido de exigirle a un autor que entregue su obra como si se tratara de la prueba de un delito? ¿En qué estado de derecho es admisible un atropello de esta naturaleza?”, se preguntó a través de un comunicado en el que también consideró que “el gobierno cambiemista, con Patricia Bullrich a la cabeza, ha ido muy lejos en su afán persecutorio”.

Para él, “lo realmente grave” es que “teniendo o no el guion, ¿quién determina si una obra de arte tiene componente discriminador, racista o que es peligroso?”.

Balmaceda aclaró que, a pesar de las amenazas, asistirá a la fiscalía el próximo lunes y sospecha que allí le “dirán que se trata de una denuncia anónima, privada, de alguien que creyó advertir” un acto discriminatorio “y luego alegarán que la fiscalía solo es un eslabón técnico judicial que solo procede con un trámite legal”. Pero “no es así, ustedes han instalado este clima de persecución y muerte”.

“A la obra la voy a seguir haciendo”, dijo y estimó que la denuncia tendría origen en una serie de publicaciones on line sobre ella. “Aparentemente ellos, y no sabemos quiénes más, hicieron un seguimiento de videos que yo hice de la obra”, estimó.

“Lo que ocurrió también indica que cuando uno toca determinados temas sobre un escenario” y sufre “una intimidación” por ello, “toma un buen camino”, porque le permite detectar cuáles son los asuntos más sensibles para determinados sectores.

En este sentido agregó: “’La noche que Pepe Arias veló al fiscal’ seguirá representándose con toda su carga de sarcasmos, ironía y humor negro, haciendo lo que el teatro político tiene que hacer. Hacer que duela, que se sepa, que al menos desde esa misa que es el teatro, la verdad se cuele por los intersticios del poder”.



domingo, 14 de julio de 2019

Alberto acusó a CFK… @dealgunamanera...

Alberto acusó a CFK…


El candidato (y también el autor de esta columna) fue citado por el juez. Qué dijo textualmente en la entrevista clave.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 14/07/2019 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Alberto Fernández entrevistado por Nelson Castro, en su programa "El juego limpio"; en el canal "TN" ("Todo Noticias") - 26/02/2015 
(YouTube: jmortiz77)

Fue uno de los hechos relevantes de la semana política: la declaración testimonial de Alberto Fernández en la causa por el atentado contra la AMIA, que tiene como uno de sus incriminados a Cristina Fernández de Kirchner. La citación, promovida por familiares de las víctimas del ataque terrorista más grande que sufrió la Argentina, se originó en las declaraciones que el ahora precandidato presidencial del Frente de Todos realizó en el programa El juego limpio el 26 de febrero de 2015, un mes y ocho días después de la muerte del fiscal Alberto Nisman, un magnicidio. De ese reportaje, que duró nueve minutos y cincuenta segundos, se reproducen a continuación los primeros tres minutos y 57 segundos. Su lectura es fundamental para que el lector tenga una acabada idea de lo dicho por Fernández y de sus implicancias.

FERNÁNDEZ: Yo creo que Cristina va a dejar el gobierno con dos máculas, que son el haber hecho dictar dos leyes para protegerse penalmente de dos delitos cometidos: el primero, el encubrimiento a Boudou por el caso Ciccone, y el segundo, el encubrimiento al haber hecho aprobar por ley el pacto con Irán, que es definitivamente un acto de encubrimiento.

CASTRO: De eso usted no tiene dudas.

FERNÁNDEZ: Absolutamente. Rafecas tampoco. Rafecas también lo ha dicho hoy con todas las letras.

CASTRO: Es muy interesante lo que usted dice, porque Rafecas tira abajo la denuncia (de Nisman) porque entiende que ese delito no ocurrió aun cuando había una idea de hacerlo. Coincide en la idea pero sostiene que el delito no se cometió.

FERNÁNDEZ: Trataré de explicarlo de la manera más simple posible. En la consumación de un delito hay etapas que se llaman iter criminis, es decir, las etapas intermedias desde que el delito se idea hasta que el delito se comete. Yo pienso en matar a alguien, voy y compro un arma, disparo y causó la muerte. Una ideación, un acto preparatorio, que fue comprar el arma, el disparo, que es el comienzo de ejecución, y el resultado, la consumación, que es la muerte. Qué es lo que dice Rafecas: el delito de encubrimiento no existió porque no se comenzó a ejecutar, porque Irán nunca aprobó el tratado. Pero él no dice que el delito no existe; él dice que, en todo caso, el delito quedó en una etapa preparatoria porque faltó una etapa, que fue la aprobación de Irán. Pero lo que está diciendo implícitamente es que ese acuerdo tenía un fin de encubrimiento. 

Claramente. Yo creo, y mire que tengo buena opinión de Rafecas, que es un mal análisis, porque si él quería analizar las etapas del iter criminis, el delito comenzó a ejecutarse con la firma del convenio y no se consumó por circunstancias ajenas a la voluntad de los autores, que es que una Cámara (del Parlamento iraní) declaró inconstitucional el tratado. Lo que esto haría es dejar el encubrimiento en grado de tentativa. Y me parece que, siguiendo la lógica de Rafecas, esa hubiera sido la calificación correcta. Pero bueno, él ha pensado otra cosa. Yo pienso que eso va a tener que ser revisado… 

Días atrás, escribí un artículo en el diario La Nación en el que hablaba de eso, de que finalmente el acto de encubrimiento es la firma del acuerdo y que lo que Nisman dejaba al descubierto es cómo el gobierno se valía de personajes secundarios, de personajes liminares, de personajes casi marginales de la política para vincularse y relacionarse con el gobierno de Irán y que eso, con las escuchas que se pasaron, todos lo hemos observado. Y yo creo que eso merecía una mejor investigación por lo mismo que dice Rafecas. Si Rafecas piensa que el delito no se consumó porque Irán no aprobó el tratado, está diciendo que Argentina hizo todo lo necesario para consumar el delito.

CASTRO: Su palabra nos interesaba mucho porque usted es una persona que, junto con Néstor Kirchner, tuvo que ver con la génesis de la presencia de Nisman en la investigación del atentado contra la AMIA. Su evaluación entonces es que la investigación de Nisman no era un delirio.

FERNÁNDEZ: No. Además, creo que le comenté, cuando hablamos por radio, que en diciembre lo vi a Nisman, que me comentó en el supermercado: “Tengo probado el encubrimiento”; yo me reí y le dije: “Pero el encubrimiento ya existe, es el tratado”…

Hasta ahí el diálogo. Hay varias cosas que se desprenden de los dichos contundentes de Alberto Fernández: primero, señala que al terminar su mandato Cristina Fernández de Kirchner lo haría manchada por dos decretos destinados a protegerse de otros tantos delitos: el caso Ciccone y la firma del tratado con Irán. Segundo, caratula al delito como encubrimiento en grado de tentativa. Tercero, explica en términos técnicos del derecho penal por qué debe considerarse la firma del tratado como un delito. Cuarto, menciona la palabra “encubrimiento” siete veces. Quinto, afirma sin lugar a dudas que la investigación del fiscal Nisman que comprometía a la ex presidenta tenía bases sólidas.

Todo esto derrumba sus declaraciones –en medio de un enojo que no le conocíamos y que tuvo reminiscencias de lo que hacía Aníbal Fernández en sus tiempos de apogeo– diciendo que lo manifestado en aquel reportaje eran solo apreciaciones políticas.

Por si no quedó claro: en ningún momento del reportaje habla de un error político sino de un encubrimiento, o sea, de un delito.

Alberto Fernández es un muy buen profesor de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la UBA, por lo que su explicación de las etapas del delito aplicadas a la firma del memorándum que detalla en la entrevista es muy didáctica.

Es verdad que su citación por parte del juez Claudio Bonadio resulta extemporánea. Es producto de la presentación hecha por un grupo de familiares de las víctimas del atentado contra la AMIA. Quienes están a cargo de las diferentes causas vinculadas con el hecho debieron haberlo llamado a comparecer a su debido tiempo, es decir, hace cinco años. Que ello haya ocurrido en medio del proceso electoral le da un tufillo de campaña que es malo para la investigación en sí. Muestra además las deficiencias –que parecen insolucionables– de la Justicia argentina.

En su condición de jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, Alberto Fernández compartió la posición del entonces presidente, quien se negó rotundamente a cualquier vía de un entendimiento que pusiera freno a la investigación del atentado, objetivo que el gobierno de Irán buscó con denuedo.

Por eso, este episodio lo puso a Alberto Fernández frente a una indiscutible contradicción. Y es que, en verdad, su candidatura a la presidencia de la Nación, compartiendo fórmula con Cristina Fernández de Kirchner, representa eso: una enorme contradicción.

Producción periodística: Lucía Di Carlo.

N. de la R.: esta columna está dedicada a la memoria de Pepe Eliaschev.


sábado, 2 de febrero de 2019

¿Por qué mataron al fiscal Alberto Nisman? @dealgunamanera...

¿Por qué mataron al fiscal Alberto Nisman?


Una pericia tecnológica que analiza las comunicaciones cruzadas entre Cristina Kirchner y ciertos miembros de su gabinete vinculados a la seguridad y la comunidad de espías, y una investigación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sobre un fallido intento de venta ilegal de uranio desde Argentina a Irán, son dos instrumentos claves que se están usando para encontrar a los responsables ideológicos y materiales del asesinato de Alberto Nisman.



© Escrito por Román Lejtman el domingo 23/09/2018 y publicado por el Sitio de Noticias Infobae de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El fiscal especial del caso AMIA fue ejecutado tras alegar que la ex presidente había decidido firmar el Memorándum de Entendimiento con Irán para encubrir a los terroristas. Sin embargo, ella replicó con una operación mediática y judicial destinada a demoler la imagen pública de Nisman y a trabar en Comodoro Py su última denuncia antes de caer por el tiro de un sicario.

Irán necesitaba el uranio para equilibrar sus capacidades bélicas frente a Israel y CFK arguyó que el Memorándum serviría para hacer justicia con las víctimas del ataque a la AMIA. Fueron dos hechos esenciales que anticiparon la muerte del fiscal federal, aún impune y sin resolver.

Nisman nunca creyó en los argumentos de Cristina y su asesinato implica una trama con base local y conexión internacional. Para el fiscal muerto, el pacto con Irán encubría un negociado vinculado a los granos y al petróleo, que ahora empieza a ceder frente a los indicios que aparecen vinculados al tráfico ilegal de uranio. Nisman no pudo ratificar o enmendar su hipótesis de trabajo: fue asesinado antes de tiempo.

CFK, su gabinete, sus legisladores, sus operadores judiciales y la corporación de medios que repetía su discurso, intentaron establecer que el fiscal se había suicidado cuando tomó conciencia del error cometido al presentar la denuncia de encubrimiento y traición a la patria.

Cristina y sus aliados no solo insistieron con la hipótesis del suicidio, sino que además iniciaron una tarea de demolición de la figura pública del fiscal para condicionar el peso institucional de su último acto jurídico.

La ex mandataria desplegó todo su poder para banalizar al fiscal y logró que un juez federal de primera instancia y dos camaristas federales bloquearan la investigación formal que costó la vida a Nisman. La denuncia por encubrimiento y traición a la patria recién avanzó tras un tortuoso proceso que terminó en la Cámara de Casación Federal. Hasta ese momento, la denuncia era una pila de papeles con destino incierto.

El cruce de llamadas que ordenó la Justicia argentina puede aportar evidencia sobre la eventual responsabilidad penal de Cristina Kirchner, y esa evidencia puede consolidarse con una investigación que se está ejecutando en los cuarteles de la CIA en Washington, adonde se intenta encontrar a los responsables de un fallido negocio de tráfico ilegal de uranio desde Buenos Aires a Teherán.

La inteligencia americana tiene la copia de un expediente abierto en Brescia (norte de Italia) vinculado a un caso de corrupción local. En esa causa se ordenaron una serie de escuchas a políticos y empresarios locales que empezaron a hacer referencia a ciertos dirigentes, empresarios y militares que operan en el Cono Sur. En las escuchas se pudo interpretar que se estaba preparando una venta ilegal de uranio argentino para luego ser transportado a Venezuela con destino final a Irán.

Una copia de ese expediente fue solicitado por la embajada de Estados Unidos en Roma, que luego remitió a la CIA. La operación ilegal fracasó, pero hay muchos rastros que unen esa maniobra delictiva con ciertos miembros de la administración de CFK. Y lo más llamativo es que la negociación por el uranio ilegal sucedió cuando Cristina negociaba con Irán el Memorandum de Entendimiento que garantizaba la impunidad para los terroristas de la AMIA.

Nisman nunca llegó a leer el expediente Brescia. Lo mataron antes.

En el documental realizado por Infobae, el diputado nacional de Cambiemos Waldo Wolff avaló la teoría del asesinato con intenciones políticas: "Había mucha gente interesada en que el fiscal no tuviera la posibilidad de hacer interrogatorios, allanamientos, indagatorias, detenciones. Nisman iba a sentar en el banquillo de los acusados a toda la cúpula de los servicios de inteligencia argentino".

En sintonía con esto, el abogado de las hijas del fiscal, Manuel Romero Victorica, sostuvo: "A Nisman lo matan como consecuencia de su actuación funcional y por la denuncia que hizo contra los imputados en ese dictamen del 14 de enero del 2015, donde imputa a la entonces presidente de la nación Cristina Kirchner, al canciller Timerman y a otros adláteres del gobierno como D' Elía, Esteche, Khalil y otra serie de personajes".

Y sentenció: "Estoy absolutamente seguro de que lo mataron. Pero no porque lo diga yo. Lo dice el expediente". 

Por su parte, Daniel Salcedo, perito de la causa, fue terminante sobre sus conclusiones: "A Nisman lo mataron. Pudimos demostrar desde el punto de vista criminalístico, científico y forense que fue un homicidio y no una muerte violenta de otras características como un accidente o suicidio".

Asimismo, criticó arduamente cómo se trató la escena del departamento donde fue hallado el investigador: "Las contaminaciones en la escena del crimen esencialmente uno puede pensar que responden a impericia, imprudencia, ignorancia. Lo que es seguro es que no se respetó ningún protocolo de actuación vigente en el mundo. El hecho de que esté tan contaminado y la actuación haya sido tan mala en realidad puede responder a dos aspectos: que sean absolutamente personas amateurs y el segundo es que hayan contaminado a propósito".
  
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