miércoles, 15 de noviembre de 2017

Mundial Rusia 2018. Argentina 2 vs. Nigeria 4... @dealgunamanera...

Golpazo en Rusia: Argentina ganaba 2-0 y fue derrotada por Nigeria…


Tras un buen primer tiempo, el equipo de Sampaoli dio muchas ventajas atrás y perdió por 4 a 2 en Rusia. 

La selección argentina cayó este martes por 4 a 2 con Nigeria en el último amistoso del año para el equipo de Jorge Sampaoli.

El primer gol argentino fue marcado por Ever Banega a los 27 minutos por Ever Banega de tiro libre tras un blooper del arquero Akpeyi, que tomó la pelota con sus manos afuera del área. 

El segundo se inició tras un gran pase de Paulo Dybala a Cristián Pavón, quien habilitó al "Kun" Agüero para que la empuje al fondo de la red.

A los 44 de la primera etapa llegó el descuento para los africanos: Kelechi Iheanacho, también de tiro libre, marcó el 2-1.

Cuando iban seis minutos del complemento, Alex Iwobi puso el 2 a 2 para los africanos. A los ocho Brian Odowu puso arriba a Nigeria.

A los 28, Iwobi le metió un caño a Mascherano y estableció el 4 a 2 final. 

Formaciones
:

Argentina 2 

Agustín Marchesín; Javier Mascherano, Germán Pezzella y Nicolás Otamendi; Enzo Pérez, Ever Banega y Giovanni Lo Celso; Paulo Dybala; Cristian Pavón,Sergio Agüero y Ángel Di María. DT: Jorge Sampaoli.

Nigeria 4
 

Daniel Akpeyi; Abdullahi Shehu, William Ekong, Leon Balogun, Chidozie Awaziem y Olaoluwa Aina; Wilfred Ndidi, Mikel John Obi y John Ogu; Kelechi Iheanacho y Alex Iwobi. DT: Gernot Rohr.

Estadio: Krasnodar (Rusia).

Árbitro: Vladislav Bezborodov (Rusia).






domingo, 12 de noviembre de 2017

En defensa de idiotas útiles y estúpidos progresistas... @dealgunamanera...

En defensa de idiotas útiles y estúpidos progresistas (I)

Acusadores. Carrió, Lanata y Pablo Sirvén. Fotografía: CEDOC/PERFIL

Esta semana volvió a agregar su contribución a la elocuencia prosaica tan de moda en los medios y las redes Elisa Carrió.

Esta semana volvió a agregar su contribución a la elocuencia prosaica tan de moda en los medios y las redes Elisa Carrió, al calificar de progresismo estúpido a quienes no compartían su punto de vista durante un debate parlamentario del que se fue acaloradamente.

La progresista estúpida de Carrió en el debate en Diputados era Margarita Stolbizer, quien insiste en no alinearse con alguno de los dos grupos en pugna de la grieta, y en ella significa a todas las personas no K que no son pro Macri. A los ojos de Carrió, Stolbizer es estúpida también porque prefiere pagar el precio de la insignificancia electoral a sumarse a la ola amarilla, que cuenta hoy con el apoyo de la mayoría. Un planteo que, aunque no sea populista, es igualmente demagógico que el del kirchnerismo en sus primeros años.

Carrió fue progresista, como muchos periodistas que se han corrido a la derecha


Cuando Néstor Kirchner era presidente, les decía a periodistas como Ernesto Tenembaum, que se resistían a sumarse acríticamente al relato mayoritario de época, que se quedaban en la cosa chiquita del periodismo y no en lo grande de la política. Estúpidos que se conformaban con ser periodistas o ser progresistas y no se daban cuenta de que lo que importa es ganar, y bastante menos cómo se lo hace.

Estúpidos progresistas que se preocupan por la libertad de expresión de medios con ideologías contrarias a las propias, de medios con los que no están de acuerdo o incluso por la libertad de expresión de aquellos que fueron sus adversarios y hasta los combatieron con formas que un progresista estúpido nunca usaría.

Idiotas útiles, como fuimos calificados por columnistas de los diarios La Nación y Clarín quienes firmamos una solicitada en defensa del diario Página/12. Escribió Pablo Sirvén en Twitter el 16 de octubre: “Firmar una solicitada por Verbitsky una semana antes de las elecciones no es síndrome de Hubris, sí de Estocolmo. Perón diría: ‘idiotas útiles’”. Antes, el 25 de junio, ya había titulado “Cristina se apalanca en idiotas útiles” una columna en La Nación que comenzó diciendo: “La fascinación de los medios de comunicación con Cristina Kirchner es inversamente proporcional a la simpatía que le tienen”.

Y en su columna de Clarín titulada “La mafia tiene buena prensa”, Lanata calificó a los firmantes de la solicitada en defensa de Página/12 como “casi todos kirchneristas, un par de independientes, algún ingenuo y muchos idiotas útiles”.

Estúpidos progresistas e idiotas útiles que se preocupan porque la ministra Patricia Bullrich no separó provisoriamente al responsable de Gendarmería ante la desaparición de Maldonado mientras que sí se hizo con Gómez Centurión ante una denuncia tampoco probada, para reponerlo al frente de la Aduana una vez que se hubiera comprobado falsa, demostrando que a Macri le preocupa enviar a la sociedad mensajes de que estará más preocupado por cualquier delito económico que por posibles delitos de integrantes de alguna fuerza de seguridad mientras cumplan órdenes del Estado.

Discrepo totalmente con la línea editorial del diario La Nación en materia de derechos humanos pero valoro que no nos llame “idiotas útiles” o “estúpidos progresistas”, probablemente porque su posición fue siempre la misma y no tiene la furia del converso.

Dos de sus últimos editoriales reflejan esa línea. En el del 31 octubre titulado “Gendarmería: las cosas por su nombre”, escribió: “Desde los primeros momentos, la ministro de Seguridad, Patricia Bullrich, fue fuertemente atacada cuando apoyó incondicionalmente a la Gendarmería a sus órdenes, aun cuando muchos sostienen que habría sido una buena medida desafectar a los gendarmes involucrados hasta tanto se clarifican los hechos” (...) “Nos preguntamos si quienes produjeron tanto daño y dolor, de modo artero o equivocado, no deberían expresar públicamente: ‘Perdón Gendarmería’”.

Un progresista cree que, por el contrario, se hubiera mejorado la valoración social de la Gendarmería y se hubieran ahorrado ataques a muchos de sus integrantes y al propio Gobierno si se hubiera desafectado transitoriamente a quienes condujeron el operativo y se hubiera colocado al frente de la comunicación al ministro de Justicia, Germán Garavano, más sensible y ponderado.

Las defensas no pueden ser “incondicionales”, como elogia La Nación de Bullrich, y no se le debe pedir “perdón Gendarmería” como no se debe castigar a las Fuerzas Armadas o de seguridad como instituciones por el mal proceder de algunos de sus integrantes. Alfonsín, un verdadero progresista, nunca acusó a las fuerzas de seguridad sino a los hombres que las deshonraban. Hay posibilidad de mala praxis en todas las instituciones y profesiones cuyo juzgamiento no denigra a la institución sino que la fortalece, potenciándola cuando se prueba su inocencia. 

Y en el editorial del 9 de noviembre titulado “Una comisión que se arroga derechos que no tiene”, se refiere a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la que el Gobierno supone cooptada por el kirchnerismo y, en su paranoia, cree que hasta Amnistía Internacional es K porque cobijó al hermano de Maldonado, olvidándose de que Amnistía fue la que más luchó contra el cercenamiento de los derechos humanos en la ex Unión Soviética.

Quien no envejece bien se vuelve recalcitrante porque sus ideas dejan de progresar


Al igual que Leandro Despouy, ex representante especial para Derechos Humanos de la Cancillería, la ex ministra de Relaciones Exteriores Susana Malcorra no habría renunciado principalmente por los problemas de salud de su marido, sino también porque no quería ser la defensora internacional de una posición que no comparte sobre los derechos humanos y sus organismos internacionales.

El progresismo y el periodismo están ligados no sólo en Argentina: en Estados Unidos, más del 70% de los periodistas adhiere al Partido Demócrata, por lo que muchos de nosotros somos al mismo tiempo idiotas útiles y estúpidos progresistas.


En defensa de idiotas útiles y estúpidos progresistas (II)

Se cruzaron Fernando Iglesias y María O´Donnell. Fotografía: CEDOC

Nuestra más importante función es ayudar a la audiencia a superar sus propios prejuicios amortiguando así la fuerza embrutecedora del cono del silencio.

La agresividad aumenta el rating, la violencia oral atrae en Twitter o frente a un micrófono. La altisonancia y el insulto agregan contundencia cuando lo que se expresa carece de ella. Es barato porque requiere menos esfuerzo cognitivo que una idea demoledora.

Que personas muy formadas y con recursos intelectuales de sobra apelen a la oratoria vulgar propia de otros géneros discursivos se explica por el veneno que sigue introduciendo en la sociedad la grieta y la ansiedad que genera en comunicadores y políticos (cada vez más la misma profesión) la hiperinmediatez de las redes sociales y el minuto a minuto de la televisión.

En la columna precedente se analizó la calificación de Carrió de estúpido progresismo a quienes se oponían a su posición, principalmente la diputada Stolbizer, y que los periodistas Lanata y Sirvén llamaron idiotas útiles a los colegas que firmamos una solicitada en defensa de Página/12.

Ser apodado el D'Elía de Macri ofendió al diputado electo que hizo de lo tajante su sello

Continúa ahora con otra persona que escribió en las publicaciones de Editorial Perfil, Fernando Iglesias, en su caso columnista de la revista Noticias hace una década, que nos envió a Gustavo González, a Edi Zunino y a mí este mail: “Queridos ex amigos: Es para comentarles que la actual forma de hacer periodismo de Perfil también me parece desastrosa. Lo hago ahora, que todavía no soy funcionario. Hay que caer muy bajo para lo de ‘el D’Elía del PRO’”.

La “actual” forma de hacer periodismo de Perfil es la misma de una década y dos atrás, cuando coincidíamos con Carrió, Lanata, Sirvén e Iglesias en criticar a cada gobierno mientras estaba en poder y no sólo al anterior, que ya se había ido.

Iglesias se ha dedicado a la política y logró, con una retórica provocadora, instalarse como vocero confrontativo de Cambiemos en los medios. Y gracias a esos servicios, ser candidato a diputado, electo en octubre y en ejercicio a partir de diciembre. Pero no fue Perfil la que lo calificó de “D’Elía del PRO” sino que surgió de la polémica por Twitter que se citó en la nota de Perfil.com: “Todo comenzó con un mensaje del usuario David Vincent (@davidvincent97) que tuiteó: ‘Qué desastre el programa de O’Donnell’”. 

Minutos más tarde, provocando como suele hacer en Twitter, Iglesias agregó: “‘El programa de’ está de más”, para dejar en claro que le parecía un desastre todo lo que hace la autora de numerosos libros de investigación. “Señor diputado electo de Cambiemos ¿por qué agrede así?”, preguntó O’Donnell. Un comentarista (@lecalo37) salió a defenderla y le dijo: “Porque es el D’Elía de Cambiemos”, a lo que ella agregó: “Un poco sí”. Iglesias arremetió: “No es una agresión. Es una opinión. Creo que tu forma de hacer periodismo es desastrosa. La vara de Africa por doce años. La de Suiza, hoy”, dijo, para cuestionar las críticas de O’Donnell hacia el show mediático que se montó sobre la detención de Amado Boudou.

María O’Donnell, como Romina Manguel o Reynaldo Sietecase, entre tantos otros, integran el grupo de periodistas que en los medios audiovisuales enfrentan la grieta en su propia audiencia. Es más fácil para los periodistas de gráfica, que no estamos expuestos a los llamados de los oyentes o al rating minuto a minuto de la televisión, sentirnos menos influidos por el fanatismo del momento.

Hasta en programas como Animales sueltos, cuando Fantino comenzó a criticar a Aranguren por los Paradise Papers esta semana, el rating le bajó a la mitad. Pero lo que más les duele a los periodistas son las críticas personales que reciben en las redes sociales, donde los insultan y acusan ante la menor diferencia con el gobierno de Cambiemos. Si por firmar una solicitada los propios colegas califican a sus pares de idiotas útiles, lo que dice la gente amparada en el anonimato no tiene límite.

La autocensura que están generando en los periodistas las críticas inmediatas que recibe su trabajo en las redes sociales está llevando al paroxismo la espiral del silencio descripta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann a fines de los 70, cuando era la televisión el medio de masas. El temor al aislamiento hace a las personas reprimir sus ideas y adaptarlas al pensamiento predominante. Los vibrantes activistas del relato de época enmudecen al resto ejerciendo una forma de control social sobre los que opinan distinto, disciplinando a la mayoría, que se rinde frente a la fuerza superior del “clima de opinión”.

Si Hubris fue la teoría de ciencias sociales con Cristina, el cono del silencio lo es con Macri

Como sucede hoy con las lecciones de medio turno con Macri y sucedió en 2005 con Kirchner y en 1993 con Menem, cuando se percibe que el gobierno será reelecto dentro de dos años y tendrá seis años más en el poder, la espiral ascendente hace que las ideas de una minoría suban y se conviertan en mayoría aplastante por la autocensura de las demás. Esto fue así desde la aparición de la televisión y se potencia ahora con las redes sociales.

Las redes sociales facilitaron la creación de la mayor policía ideológica de todos los tiempos porque con retuiteos se puede linchar mediáticamente a cualquier periodista en pocas horas. Un periodismo que no pueda ser crítico de su gobierno o sobre determinados temas tabú no podrá cumplir una de sus funciones esenciales. Me refiero a un periodismo ponderado y no al fanático de lo opuesto, que en su exageración se transforma en un espectáculo poco verosímil que, al caer en lo cómico, se hace intrascendente, como sucede en algunas radios y canales de noticias.

Los periodistas debemos desarrollar una piel más resistente a los insultos y críticas personales porque el actual ecosistema comunicacional hace estrellas mediáticas a quienes construyen con la diatriba su notoriedad.

Nuestra más importante e insustituible función es ayudar a la audiencia a superar sus propios prejuicios y a mantener ejercitada su mente con ideas que contradigan sus creencias, amortiguando así la fuerza embrutecedora del cono del silencio.


Mundial Rusia 2018. Rusia 0 vs. Argentina 1... @dealgunamanera...

La selección argentina le ganó a Rusia en Moscú…


El conjunto dirigido por Jorge Sampaoli se impuso 1 a 0 con gol de Agüero. La selección argentina venció 1 a 0 a Rusia, en un amistoso rumbo al Mundial 2018.


© Publicado el sábado 11/11/2017 en el Diario La Voz del Interior de la Ciudad de Córdoba, Provincia homónima.

El encuentro se jugó en el estadio Luzhniki de Moscú, donde se disputará el partido inaugural y la final de la Copa del Mundo.

A los 40 minutos del segundo tiempo, tras una combinación entre Lionel Messi y Cristian Pavón, que había ingresado minutos antes, Sergi Agüero anotó el gol de la victoria argentina.

El primer tiempo

El equipo dirigido por Jorge Sampaoli mostró desde el primer minuto de juego una intención de dominar desde la posesión. Y lo logró, aunque le costó lastimar a su rival.

Con "Toto" Salvio, por la derecha, y Angel Di María, por la izquierda, Argentina buscó abrir la cancha para generar espacios. Lionel Messi se mostró más en la faceta de armador y en pocas ocasiones alcanzó a asociarse con Giovani Lo Celso.

La impronta de Sampaoli también se vio con nitidez en la intención de salir jugando permanentemente desde el fondo. Por momentos, el riesgo fue excesivo.

Una de las más claras del primer tiempo llegó con un ataque colectivo que finalizó con una habilitación a Di María. El jugador del PSG se metió en el área rusa y remató, pero el arquero Akinfeev le adivinó la intención.

El "1" de Rusia se convirtió en la figura a pocos minutos del cierre del primer capítulo al taparle una espectacular volea al "Kun" Agüero que tenía destino de gol.

Con lagunas, Argentina fue muy superior en los primeros 45 minutos. Le costó traducirlo en el marcador.

El segundo tiempo

El el complemento, a los pocos minutos, Messi y Agüero cambiaron roles y Argentina casi abre el marcador. El "Kun" habilitó a Leo con un pase quirúgico y el crack del Barcelona definió picándola por arriba del arquero. Salvó Vasi en la línea.

La selección dominó a lo largo de todo el segundo tiempo, pero le costó convertir e incluso sufrió con los contraataques del equipo loca.
Messi casi abre el marcador de emboquillada, Di María también lo tuvo y hasta se lo perdió Otamendi.

El equipo de Sampaoli fue claro dominador, pero era impotente para convertir.

Hasta que apareció la mencionada sociedad entre Messi, Pavón y el "Kun" para sellar la victoria.

Fue el primer partido después de unas extenuantes Eliminatorias que depositaron a la selección en el Mundial en la última fecha y con demasiado sufrimiento.

El DT deberá seguir trabajando en el funcionamiento del equipo. Apenas si se ven los trazos gruesos de su propuesta. La intención de salir jugando, tomar riesgos en defensa y dominar desde la posesión están. Pero por momentos los rivales neutralizan muy facilmente las intenciones argentinas.

En ellos deberá seguir trabajando Sampaoli.
Síntesis

Rusia 0

Igor Akinfeev; Viktor Vasin, Fiódor Kudriashov, Georgy Dzhikya, Denis Glushakov; Daler Kuzyaev, Konstantín Rausch, Mario Fernandes, Dmitri Poloz; Aleksandr Kokorin y Fedor Smolov. Director técnico: Stanislav Cherchesov.

Argentina 1

Sergio Romero; Javier Mascherano, Germán Pezzella, Nicolás Otamendi; Enzo Pérez, Matías Kranevitter, Giovani Lo Celso; Lionel Messi; Eduardo Salvio, Sergio Agüero y Angel Di María. Director técnico: Jorge Sampaoli.

Gol en el segundo tiempo: 40m Agüero (A).

Cambios en el segundo tiempo: en la reanudación del juego, Igor Smolnikov (R) por Fernandes y Alan Dzagoev (R) por Poloz; 13m Alejandro Gómez (A) por Lo Celso; 24m Aleksandr Yerokhin (R) por Kuzyaev; 29m Diego Perotti (A) por Di María; 32m Cristian Pavón (A) por Salvio; 36m Aleksey Miranchuk (R) por Kokorin; 41m Paulo Dybala (A) por Agüero; 43m Anton Zabolotny (R) por Rausch y 45m Ever Banega (A) por Pérez.

Arbitro: Damir Skomina (Eslovenia).

Estadio: Luzhniki, Moscú.




Inversores. Lo que piden afuera… @dealgunamanera...

Inversores. Lo que piden afuera…

Epístolas Cervantinas. Julio De Vido. Dibujo: Pablo Temes

Macri volvió del exterior con sensaciones duales. Reforma laboral y poder de jueces.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 12/11/2017 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Para el Gobierno, la semana que pasó tuvo al menos dos aspectos salientes en materia económica: uno fue el viaje de Mauricio Macri a Nueva York; el otro, la reunión que el jueves el Presidente compartió con los gobernadores. En el primer encuentro –con banqueros y empresarios del exterior–, las cosas transcurrieron dentro de los carriles esperados por Macri y sus acompañantes.

Sin embargo –y a pesar de la exposición del plan de reformas y los esfuerzos de la Argentina para combatir la inflación y el déficit fiscal–, la delegación de nuestro país regresó con la sensación de que le habían vuelto a correr la línea de llegada: “Ya no importan los planes; para que en el exterior se animen a enviar financiamiento hacen falta resultados y consensos. Nadie puede ya ignorar que en los grandes mercados se conocen los pormenores de nuestra política doméstica; por eso piden previsibilidad más allá de 2019”, explicó un destacado economista que conoce bien los jugadores internacionales.

Atentos.

Consenso y previsibilidad son las dos palabras claves a las que debemos añadir una tercera: peronismo. Es que a los largo de los 34 años que lleva la recuperada democracia argentina, ha sido el peronismo el factor esencial de poder aun en los pocos en los que no estuvo en la presidencia de la Nación. Por eso, si no se construyen grandes acuerdos y lineamientos claros con la oposición, difícilmente el Gobierno logre que se abra en forma contundente el grifo de dólares provenientes de la inversión extranjera. De todas maneras, la realidad comienza a mostrar una cara más amable para los proyectos de corto y mediano plazo: “Se nota mayor confianza, algo está cambiando. Un buen termómetro está dado por las exigencias que las casas matrices imponen a sus filiales locales a la hora de tomar nuevos riesgos. Al encarar un proyecto, te piden una tasa de retorno de utilidades mucho menor a la de hace unos años. Hoy las rentabilidades exigidas están algo más cerca de la línea de las filiales mexicanas o brasileñas, que van en torno al 7% u 8%”, explica un experimentado consultor que conoce la región como la palma de su mano.

Puertas adentro. 

La reunión con los gobernadores y toda la batería de medidas preparadas en la reforma económica presentada por el Gobierno tienen como pilares fundamentales la corrección del déficit fiscal y la inflación. “Macri les planteó la importancia de lograr el equilibrio fiscal y recalcó que para alcanzar el objetivo todos deberán ceder un poco: Nación, provincias y municipios. La reforma tributaria nacional, la provincial (que hará hincapié en la baja de Ingresos Brutos y el impuesto a los sellos) y la previsional entrarán en discusión”, especificó un allegado a la presidencia. Con el problema del Fondo del Conurbano encaminado y casi resuelto, todo hace pensar que los mandatarios provinciales prestarán su colaboración siempre y cuando no vean afectadas las arcas provinciales. 

Una fuente de una de las provincias cuyanas lo graficó muy bien: “Si hay equidad y la palabra federalismo se toma en serio, podemos empezar a mirar hacia adelante”.

Quizá por eso, voceros de la Gobernación bonaerense prefieren la prudencia y remarcan que “se está negociando y todos los aspectos cuentan. No levantaremos la demanda en la Corte hasta que los proyectos no estén plasmados en una ley”.

La otra batalla con resultados hasta ahora no plenamente satisfactorios es la que se libra contra la inflación: el Banco Central está utilizando todos los recursos y jugando al límite para contenerla. La suba de tasas del martes es una prueba de ello. El Gobierno sabe que debe acelerar ahora que tiene bandera libre para los cambios. Habrá nuevos aumentos de tarifas, graduales pero aumentos al fin. En este momento, la lógica de la economía argentina exige nuevos retoques. “Lo de las tarifas es en el fondo parte del problema fiscal porque se trata de ir eliminando subsidios para llegar a los valores reales.

Así se está haciendo con la energía y lo que queda es el transporte, y se hará con mucho cuidado”, explica un economista de llegada al Gobierno.

Ruidos.

La reforma laboral será tal vez el aspecto más conflictivo de este paquete de medidas anunciado por el oficialismo. “Será difícil pero no imposible. El sindicalismo sabe que tiene que negociar. En primer lugar porque la llegada de inversiones cambiará el panorama. En segundo lugar porque los cambios tecnológicos ya están entre nosotros y tienden a generar mayores avances con menor mano de obra, y en tercer lugar porque el peronismo que siempre fue su respaldo natural está dividido, en crisis y buscando renovación”, sostiene una fuente allegada al gobierno con conocimiento de lo que ocurre en la industria.

Hay un dato que ni los gremios ni los empresarios ni el Gobierno deben pasar por alto: el auge de los delegados de la izquierda en varios de los principales gremios. “El gremialismo clásico debe aprender a negociar y ceder posiciones pero sin mostrar fisuras ni dar muestras de debilidad. La izquierda les está comiendo todos los días un delegado de planta”, describió con preocupación un hombre que conoce los vaivenes laborales de la industria. La izquierda no sabe negociar ni quiere hacerlo, por eso, el propio empresariado y el Gobierno prefieren lidiar con este gremialismo.

En paralelo, los jueces federales con despacho en los tribunales de la avenida Comodoro Py al 2000 siguen activando las causas que tienen al kirchnerismo contra las cuerdas y a varios de sus ex funcionarios tras las rejas. El protagonismo de estos días le cupo a Julio Miguel De Vido. A través de sus cartas de prosa encendida, ortografía deficitaria y confusa sintaxis, se encargó de criticar a Cristina Fernández de Kirchner y a José Luis Gioja, y amenazó con romper el silencio.

“Hablen con Julio”, era la frase que Néstor Kirchner utilizaba a la hora de la aprobación a un proyecto vinculado a la obra pública. Esta frase –título del libro de imprescindible lectura escrito por Diego Cabot y Francisco Olivera– ponía al ex ministro en su rol: él era el que implementaba lo que el ex presidente ordenaba. Es decir la corrupción nacía en la Casa de Gobierno y se ejecutaba a través del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios creado a partir del 25 de mayo de 2003, cuyo titular, durante los doce años del kirchnerato, fue De Vido. A buen entendedor…

Producción periodística: Santiago Serra.